Carta de Nierenstein al director del Prado

Carta de Nierenstein al director del Prado.

Bruselas, 26 de enero de 2009.

Señor Director,

Me permito escribirle para hacerle llegar mis calurosas felicitaciones ante la manera en que es llevada a cabo la colaboración entre la prestigiosa institución que usted dirige y la empresa Google.

Es, en primer lugar, admirable que el comunicado del servicio de prensa del Prado1 sea, en realidad, el del servicio de prensa de Google2. Gracias a ello tenemos el privilegio de leer los preclaros y autorizados comentarios de doña Laurence Fontinoy, directora de Marketing de Google España : “El nivel de detalle de las imágenes, casi microscópico permite estudiar las diferentes técnicas utilizadas por los artistas, lo que el ojo no puede ver. Con esto es posible apreciar y entender mejor la obra”, en lugar de los de algún oscuro especialista de esos que sin duda abundan en su institución y que acaso constituyan una rémora para un museo que, gracias a Google, “entra, según sus propias palabras, señor director, de lleno en el siglo XXI”. El comunicado de su servicio de prensa da asimismo acogida merecida a otro eminente especialista que ningún gustador de arte puede desconocer : don Javier Rodríguez Zapatero, que, a más de sus competencias en arte, se desempeña como director general de Google España : « con la tecnología de Google Earth es posible disfrutar estas magníficas obras como nunca antes se había hecho, accediendo a detalles imposibles de apreciar en la contemplación directa ». Permítame, señor director, citar una vez más su comunicado ; no ignoro, por supuesto, que lo conoce usted sobradamente, pero es que el hecho de volver a escribir algunas de sus frases me proporciona la placentera impresión de compartirlas de algún modo con usted. Cito, pues, un párrafo que refleja la cariñosa relación que une al museo del Prado con Google. Dicen ustedes, dice Google :

Acerca de Google Inc.
Las tecnologías innovadoras de búsqueda de Google conectan a millones de personas alrededor del mundo con información, todos los días. Fundada en 1998 por Larry Page y Sergey Brin, en ese entonces estudiantes para el doctorado en la Universidad de Stanford. Google hoy día es una de las más importantes propiedades en la Web en todos los principales mercados globales. El programa de publicidad enfocada de Google les proporciona a las empresas de cualquier tamaño resultados medibles, al mismo tiempo que mejora la experiencia general de los usuarios de la Web. Google tiene su sede en Silicon Valley, con oficinas a lo largo y ancho de las Américas, Europa y Asia. Para obtener más información puede acceder a www.google.com

Yo creo que hay algo velazquiano en esa manera de mezclar dos mundos, hay algo de la inefable transparencia de las Meninas en la proyección del lirismo comercial de Google en el portal del Prado.

Pero en realidad, señor director, usted y yo sabemos que tras la audaz transgresión que constituye el publicar como suyo un comunicado de Google hay más, mucho más que dar la resonancia que merecen voces eminentes -como las de doña Laurence y don Javier- que el mundo académico con soberbia e injusticia desdeña. Usted y yo sabemos, señor director, que lo que las mentes estrechas tomarán por un culposo contubernio con una empresa comercial es en puridad un guiño sutil a la obra Pierre Menard, autor del Quijote, de nuestro admirado Jorge Luis Borges. En ella, como los dos sabemos, señor director, un simbolista francés emprende la tarea imposible de volver a escribir el Quijote, no de copiarlo, sino de volver a escribirlo. El éxito parcial e inverosímil de esta empresa permite a uno de los amigos del segundo autor del Quijote comparar ambos textos que, aun siendo verbalmente idénticos, poseen significados y estilos diferentes. Así, por ejemplo, el estilo de Menard es arcaizante y afectado, mientras que Cervantes escribe con desenfado el español de su época. Pero lo que a usted le interesó sobre todo son las líneas finales del relato :

 “Menard (acaso sin quererlo) ha enriquecido mediante una técnica nueva el arte

detenido y rudimentario de la lectura: la técnica del anacronismo deliberado y de las

atribuciones erróneas. Esa técnica de aplicación infinita nos insta a recorrer la Odisea como si fuera posterior a la Eneida y el libro Le jardin du Centaure a madame HenriBachelier como si fuera de madame Henri Bachelier. Esa técnica puebla de aventura los libros más calmosos. Atribuir a Louis Ferdinand Céline o a James Joyce la Imitación de Cristo ¿no es una suficiente renovación de esos tenues avisos espirituales?”

Atribuir al Prado la composición Acerca de Google Inc. ¿no es una suficiente renovación de ese tenue aviso comercial?

Lo que usted ha hecho es un happening genial que actualiza la obra borgesiana. Con insuperable humildad, lo lleva a cabo y deja que sólo quienes lo admiramos a usted tanto como a Borges lo entendamos.

Bravo, señor director.

En segundo lugar, y no iré más lejos en las alabanzas, no porque usted no las merezca, que todas me parecen pocas, sino por no hacerle enojosa a su modestia la lectura de esta ya demasiado larga misiva ; en segundo lugar, decía, es digno de unánime aplauso el que para disfrutar estas magníficas obras como nunca antes se había hecho sea requisito indispensable el aceptar los TERMINOS Y CONDICIONES de Google. De ahora en más, señor director, gracias a usted, soy una más de los millones de personas alrededor del mundo que, por ejemplo, aceptan la jurisdicción personal exclusiva de las cortes del condado de Santa Clara, California (Estados Unidos) en caso de discrepancia con Google, como reza el artículo 16. Asimismo, me he comprometido, artículo 10, a declarar inocente e indemnizar a Google y sus subsidiarias, afiliados, directivos, agentes y empleados, así como a los Terceros, sus subsidiarias, afiliados, directivos, agentes y empleados, en caso de que surja cualquier reclamación, demanda o acción legal provocada o relacionada de cualquier forma con el uso por parte del usuario del Software o de la infracción de estos Términos y condiciones por parte del usuario, incluida cualquier responsabilidad o gasto que surja de cualquier reclamación, pérdida, daño, demanda, juicio, costes procesales y de abogados de cualquier tipo y naturaleza. Debo confesarle, señor director, que todavía no he comprendido cabalmente las nueve páginas de TERMINOS Y CONDICIONES que he aceptado en mi busca de las Meninas en megaaltaresolución, pero sé que, viniendo de usted y de Google, o de Google y de usted, que no sé cómo he de decir, deben de contener todavía mucho bueno por descubrir. Yo creo que estos Términos y Condiciones irán entregándome poco a poco sus bellezas ocultas, como lo hacen las obras maestras del Prado. Y todo esto, señor director, cuando yo pensaba que lo único que estaba haciendo era entrar en el portal del Prado para admirar el patrimonio artístico de España.

Ha llegado la hora de despedirme de usted, señor director. Permítame un último comentario. Con su proyecto, el Prado nos muestra la vía que hemos de seguir para entrar de lleno en el siglo XXI. Es la vía de la entrega total, sin reserva, sin timidez, sin sonrojo, sin falsa vergüenza. Sólo entregándose a Google, sólo entregándole a Google todo lo que quiera podremos esperar que nos haga un huequecito en este siglo que comienza. Otros, menos audaces, menos osados, hubiesen tenido la coquetería de no otorgarle a la firma de Silicon Valley la exclusividad de estas fabulosas imágenes. Usted no. Y orgullosamente lo estampa en su comunicado, que es también el de Google : Las espectaculares imágenes de estas obras, accesibles exclusivamente a través de Google Earth (…).

Atentamente,

Sebastián Nowenstein.

1 http://www.museodelprado.es/es/mas-prado/sala-de-prensa/noticias/noticia/volver/72/actualidad/las-14-obras-maestras-del-museo-del-prado-en-mega-alta-resolucion-en-google-earth/

2 http://www.google.es/intl/es/press/pressrel/20090113_prado.html

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