El Indigno
- Francisco Ferrari nos protegió, a mi madre, a mi tía y a mí.
- Me hice amigo de Francisco Ferrari.
- Me di cuenta de que Francisco Ferrari era un delincuente cuando me pidió que vigilara mientras él y su banda cometían un robo.
- Denuncié a Ferrari a la policía.
- La policía detuvo a los miembros de la banda de Ferrari, pero mató a este último y a su brazo derecho, don Eliseo.
La foto
El policía
- Soy policía de inmigración en EEUU.
- Había detenido a un hombre cuando una mujer con un niño pequeño en los brazos se interpuso.
- El hombre, esposado, aprovechó para escaparse.
La mujer
- Me interpuse, sí, porque me parece insoportable la persecución de los extranjeros honestos que trabajan.
- El detenido aprovechó para escaparse.
El detenido
- Soy inmigrante ilegal.
- Vivo en EEUU desde hace ocho años.
- Soy un trabajador honesto.
- Estoy amenazado en mi país.
- No conozco a la señora que se interpuso, pero le agradezco su acto.
La escena de la foto presentada por Santiago.
Estaba de visita en EE. UU., en Minneapolis. Había mucha agitación. Nevaba. Hacía frío.
Iba a entrar en un café cuando algo me llamó la atención. Una mujer, con un niño en los brazos, estaba frente a un agente vestido como un militar. La mujer gritaba, estaba furiosa, protestaba. A la derecha, un hombre esposado, corría, inclinado hacia adelante, escapándose.
Entendí que la mujer se había interpuesto entre el policía y el hombre que este había capturado.
Pensé en mi pasado y me pregunté si había actuado bien denunciando a Ferrari. Hay lugares y países en que la policía no actúa como debiera.