Señor Rajoy,
Las Vírgenes reciben, en nuestro país, abundantes medallas, Usted, durante bastante tiempo, compareció ante la prensa a través de una pantalla de plasma, lo que le granjeó el merecido apodo de « el ectoplasma ». El señor Puigdemont, no hubiera gozado, por el contrario, de la posibilidad de pronunciar su discuros de investidura por Skype.
Señor Rajoy, si la Virgen puede recibir una medalla, ¿por qué no puede un señor de carne y hueso pronunciar un discurso y contestar a preguntas a distancia? Si el presidente del gobierno comparece ante la prensa a través de una pantalla, ¿por qué no puede el candidato a la presidencia de la Generalitat comparecer del mismo modo? ¿No son estas, señor Presidente, diferencias arbitrarias y discriminatorias? ¿No deben todos las entes inmateriales ser tratados del mismo modo?
 
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