​mars, 2029.

Chères et chers élèves,

Le devoir ci-après est à rendre pour le vendredi 9 avril.

Ne pas le rendre se traduirait par un 0. Si des motifs impérieux vous empêchaient de le faire, écrivez-moi en m’expliquant ces motifs. Vous préciserez le délai supplémentaire que vous demandez.

Vous pouvez avoir recours aux différents outils numériques qui existent sur Internet ou vous faire aider, mais le devoir que vous me rendez doit rester votre propre travail. Soumettez votre travail à un correcteur orthographique avant de me l’envoyer, s’il vous plaît.

Votre document doit être un fichier odt. Il existe des outils sur Internet pour transformer un fichier fait sur les traitements de texte les plus courants en un fichier odt. Vous devez éviter surtout les photos ou les pdf, qui sont des fichiers sur lesquels je ne peux pas intervenir pour effectuer la correction.

Si vous rencontrez des problèmes d’équipement ou de connexion, dites-le moi, au besoin en passant par un camarade.

Bon travail et bonne semaine,

SN

Antonio Skármeta,  La composición , 1998.


El día de su cumpleaños a Pedro le regalaron una pelota. Pedro protestó porque quería una de cuero blanco con parches negros como las que pateaban los futbolistas profesionales. En cambio, esta de plástico le parecía demasiado ligera.

-Uno quiere meter un gol de cabecita y la pelota sale volando. Parece pájaro por lo liviana.

-Mejor –le dijo el papá-, así no te aturdes la cabeza.

Y le hizo un gesto con los dedos para que callara porque quería oír la radio. En el último mes, desde que las calles se llenaron de militares, Pedro había notado que todas las noches el papá se sentaba en su sillón preferido, levantaba la antena del aparato verde y oía con atención noticias que llegaban desde muy lejos. A veces venían amigos que se tendían en el suelo, fumaban como chimeneas y ponían las orejas cerca del receptor.

Pedro le preguntó a su mamá:

-¿Por qué siempre oyen esa radio llena de ruidos?

-Porque es interesante lo que dice.

-¿Qué dice?

-Cosas sobre nosotros, sobre nuestro país.

-¿Qué cosas?

-Cosas que pasan.

-¿Y por qué se oye tan mal?

-La voz viene de muy lejos.

Y Pedro se asomaba soñoliento a la ventana tratando de adivinar por cuál de los cerros lejanos se filtraría la voz de la radio.

Resume este texto en 20 palabras.

Cherche un exemple de pronom personnel sujet, de pronom COI, d’article, de ser ou estar.

Imagina un diálogo con el chico de la historia sobre tu trabajo.

Imagina un diálogo entre el chico y tú sobre la composición que va a tener que redactar (ver No hay que caer en la trampa.)

Chère élève,

Cher élève,

As-tu manqué de rendre le travail que j’avais demandé pour lundi dernier ?

Si tel est le cas, des raisons sans doute légitimes l’expliquent. J’en vois cinq :

  1. tu es parti rejoindre les Machiguengas dans la jungle amazonienne,
  2. tu combats les narco-trafiquants au Mexique,
  3. tu es trop occupé à sauver la monarchie espagnole dont le prestige s’effondre à la suite des révélations concernant le roi émérite,
  4. tu t’occupes d’une façon qui m’échappe des alebrijes,
  5. un lapin te parle sans cesse de son désir d’être grand et fort comme un bœuf.

N’hésite pas à choisir l’un quelconque des cinq motifs énumérés plus haut et à expliquer en 200 mots -ou moins- les circonstances qui t’ont empêché(e) de rendre ton travail.

Tes explications seront corrigées, mais pas notées, comme tous les travaux que tu feras en espagnol pendant la période corona.

Bon week-end,

SN

PS : Si tu as rendu ton travail, tu peux quand-même m’envoyer tes explications. Qui sait ? : il t’arrivera peut-être à l’avenir de manquer un délai…

Chères et chers élèves,

Le présent travail est à rendre pour le 13 mai..

  1. Divise le texte en 5 parties et résume chacune d’elles en une vingtaine de mots.
  2. Prépare un tableau analogue à celui que tu as en annexe, après le texte, et complète les cases avec un ou plusieurs exemples trouvés dans le texte. Tu dois citer des phrases entières. Si tu ne trouves pas d’exemple, indique-le au moyen du mot NADA.

Contrairement avec ce qu’il se passe dans le tableau donné en exemple, ici, tu ne travailles que sur un seul texte.

Bon travail.

SN

El sur

Jorge Luis Borges


El hombre que desembarcó en Buenos Aires en 1871 se llamaba Johannes Dahlmann y era pastor de la Iglesia evangélica; en 1939, uno de sus nietos, Juan Dahlmann, era secretario de una biblioteca municipal en la calle Córdoba y se sentía hondamente argentino. Su abuelo materno había sido aquel Francisco Flores, del 2 de infantería de línea, que murió en la frontera de Buenos Aires, lanceado por indios de Catriel: en la discordia de sus dos linajes, Juan Dahlmann (tal vez a impulso de la sangre germánica) eligió el de ese antepasado romántico, o de muerte romántica. Un estuche con el daguerrotipo de un hombre inexpresivo y barbado, una vieja espada, la dicha y el coraje de ciertas músicas, el hábito de estrofas del Martín Fierro, los años, el desgano y la soledad, fomentaron ese criollismo algo voluntario, pero nunca ostentoso. A costa de algunas privaciones, Dahlmann había logrado salvar el casco de una estancia en el Sur, que fue de los Flores: una de las costumbres de su memoria era la imagen de los eucaliptos balsámicos y de la larga casa rosada que alguna vez fue carmesí. Las tareas y acaso la indolencia lo retenían en la ciudad. Verano tras verano se contentaba con la idea abstracta de posesión y con la certidumbre de que su casa estaba esperándolo, en un sitio preciso de la llanura. En los últimos días de febrero de 1939, algo le aconteció.

Ciego a las culpas, el destino puede ser despiadado con las mínimas distracciones. Dahlmann había conseguido, esa tarde, un ejemplar descabalado de Las Mil y Una Noches de Weil; ávido de examinar ese hallazgo, no esperó que bajara el ascensor y subió con apuro las escaleras; algo en la oscuridad le rozó la frente, ¿un murciélago, un pájaro? En la cara de la mujer que le abrió la puerta vio grabado el horror, y la mano que se pasó por la frente salió roja de sangre. La arista de un batiente recién pintado que alguien se olvidó de cerrar le habría hecho esa herida. Dahlmann logró dormir, pero a la madrugada estaba despierto y desde aquella hora el sabor de todas las cosas fue atroz. La fiebre lo gastó y las ilustraciones de Las Mil y Una Noches sirvieron para decorar pasadillas. Amigos y parientes lo visitaban y con exagerada sonrisa le repetían que lo hallaban muy bien. Dahlmann los oía con una especie de débil estupor y le maravillaba que no supieran que estaba en el infierno. Ocho días pasaron, como ocho siglos. Una tarde, el médico habitual se presentó con un médico nuevo y lo condujeron a un sanatorio de la calle Ecuador, porque era indispensable sacarle una radiografía. Dahlmann, en el coche de plaza que los llevó, pensó que en una habitación que no fuera la suya podría, al fin, dormir. Se sintió feliz y conversador; en cuanto llegó, lo desvistieron; le raparon la cabeza, lo sujetaron con metales a una camilla, lo iluminaron hasta la ceguera y el vértigo, lo auscultaron y un hombre enmascarado le clavó una aguja en el brazo. Se despertó con náuseas, vendado, en una celda que tenía algo de pozo y, en los días y noches que siguieron a la operación pudo entender que apenas había estado, hasta entonces, en un arrabal del infierno. El hielo no dejaba en su boca el menor rastro de frescura. En esos días, Dahlmann minuciosamente se odió; odió su identidad, sus necesidades corporales, su humillación, la barba que le erizaba la cara. Sufrió con estoicismo las curaciones, que eran muy dolorosas, pero cuando el cirujano le dijo que había estado a punto de morir de una septicemia, Dahlmann se echó a llorar, condolido de su destino. Las miserias físicas y la incesante previsión de las malas noches no le habían dejado pensar en algo tan abstracto como la muerte. Otro día, el cirujano le dijo que estaba reponiéndose y que, muy pronto, podría ir a convalecer a la estancia. Increíblemente, el día prometido llegó.

A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos; Dahlmann había llegado al sanatorio en un coche de plaza y ahora un coche de plaza lo llevaba a Constitución. La primera frescura del otoño, después de la opresión del verano, era como un símbolo natural de su destino rescatado de la muerte y la fiebre. La ciudad, a las siete de la mañana, no había perdido ese aire de casa vieja que le infunde la noche; las calles eran como largos zaguanes, las plazas como patios. Dahlmann la reconocía con felicidad y con un principio de vértigo; unos segundos antes de que las registraran sus ojos, recordaba las esquinas, las carteleras, las modestas diferencias de Buenos Aires. En la luz amarilla del nuevo día, todas las cosas regresaban a él.

Nadie ignora que el Sur empieza del otro lado de Rivadavia. Dahlmann solía repetir que ello no es una convención y que quien atraviesa esa calle entra en un mundo más antiguo y más firme. Desde el coche buscaba entre la nueva edificación, la ventana de rejas, el llamador, el arco de la puerta, el zaguán, el íntimo patio.

En el hall de la estación advirtió que faltaban treinta minutos. Recordó bruscamente que en un café de la calle Brasil (a pocos metros de la casa de Yrigoyen) había un enorme gato que se dejaba acariciar por la gente, como una divinidad desdeñosa. Entró. Ahí estaba el gato, dormido. Pidió una taza de café, la endulzó lentamente, la probó (ese placer le había sido vedado en la clínica) y pensó, mientras alisaba el negro pelaje, que aquel contacto era ilusorio y que estaban como separados por un cristal, porque el hombre vive en el tiempo, en la sucesión, y el mágico animal, en la actualidad, en la eternidad del instante.

A lo largo del penúltimo andén el tren esperaba. Dahlmann recorrió los vagones y dio con uno casi vacío. Acomodó en la red la valija; cuando los coches arrancaron, la abrió y sacó, tras alguna vacilación, el primer tomo de Las Mil y Una Noches. Viajar con este libro, tan vinculado a la historia de su desdicha, era una afirmación de que esa desdicha había sido anulada y un desafío alegre y secreto a las frustradas fuerzas del mal.

A los lados del tren, la ciudad se desgarraba en suburbios; esta visión y luego la de jardines y quintas demoraron el principio de la lectura. La verdad es que Dahlmann leyó poco; la montaña de piedra imán y el genio que ha jurado matar a su bienhechor eran, quién lo niega, maravillosos, pero no mucho más que la mañana y que el hecho de ser. La felicidad lo distraía de Shahrazad y de sus milagros superfluos; Dahlmann cerraba el libro y se dejaba simplemente vivir.

El almuerzo (con el caldo servido en boles de metal reluciente, como en los ya remotos veraneos de la niñez) fue otro goce tranquilo y agradecido.

Mañana me despertaré en la estancia, pensaba, y era como si a un tiempo fuera dos hombres: el que avanzaba por el día otoñal y por la geografía de la patria, y el otro, encarcelado en un sanatorio y sujeto a metódicas servidumbres. Vio casas de ladrillo sin revocar, esquinadas y largas, infinitamente mirando pasar los trenes; vio jinetes en los terrosos caminos; vio zanjas y lagunas y hacienda; vio largas nubes luminosas que parecían de mármol, y todas estas cosas eran casuales, como sueños de la llanura. También creyó reconocer árboles y sembrados que no hubiera podido nombrar, porque su directo conocimiento de la campaña era harto inferior a su conocimiento nostálgico y literario.

Alguna vez durmió y en sus sueños estaba el ímpetu del tren. Ya el blanco sol intolerable de las doce del día era el sol amarillo que precede al anochecer y no tardaría en ser rojo. También el coche era distinto; no era el que fue en Constitución, al dejar el andén: la llanura y las horas lo habían atravesado y transfigurado. Afuera la móvil sombra del vagón se alargaba hacia el horizonte. No turbaban la tierra elemental ni poblaciones ni otros signos humanos. Todo era vasto, pero al mismo tiempo era íntimo y, de alguna manera, secreto. En el campo desaforado, a veces no había otra cosa que un toro. La soledad era perfecta y tal vez hostil, y Dahlmann pudo sospechar que viajaba al pasado y no sólo al Sur. De esa conjetura fantástica lo distrajo el inspector, que al ver su boleto, le advirtió que el tren no lo dejaría en la estación de siempre sino en otra, un poco anterior y apenas conocida por Dahlmann. (El hombre añadió una explicación que Dahlmann no trató de entender ni siquiera de oír, porque el mecanismo de los hechos no le importaba).

El tren laboriosamente se detuvo, casi en medio del campo. Del otro lado de las vías quedaba la estación, que era poco más que un andén con un cobertizo. Ningún vehículo tenían, pero el jefe opinó que tal vez pudiera conseguir uno en un comercio que le indicó a unas diez, doce, cuadras.

Dahlmann aceptó la caminata como una pequeña aventura. Ya se había hundido el sol, pero un esplendor final exaltaba la viva y silenciosa llanura, antes de que la borrara la noche. Menos para no fatigarse que para hacer durar esas cosas, Dahlmann caminaba despacio, aspirando con grave felicidad el olor del trébol.

El almacén, alguna vez, había sido punzó, pero los años habían mitigado para su bien ese color violento. Algo en su pobre arquitectura le recordó un grabado en acero, acaso de una vieja edición de Pablo y Virginia. Atados al palenque había unos caballos. Dahlmam, adentro, creyó reconocer al patrón; luego comprendió que lo había engañado su parecido con uno de los empleados del sanatorio. El hombre, oído el caso, dijo que le haría atar la jardinera; para agregar otro hecho a aquel día y para llenar ese tiempo, Dahlmann resolvió comer en el almacén.

En una mesa comían y bebían ruidosamente unos muchachones, en los que Dahlmann, al principio, no se fijó. En el suelo, apoyado en el mostrador, se acurrucaba, inmóvil como una cosa, un hombre muy viejo. Los muchos años lo habían reducido y pulido como las aguas a una piedra o las generaciones de los hombres a una sentencia. Era oscuro, chico y reseco, y estaba como fuera del tiempo, en una eternidad. Dahlmann registró con satisfacción la vincha, el poncho de bayeta, el largo chiripá y la bota de potro y se dijo, rememorando inútiles discusiones con gente de los partidos del Norte o con entrerrianos, que gauchos de ésos ya no quedan más que en el Sur.

Dahlmann se acomodó junto a la ventana. La oscuridad fue quedándose con el campo, pero su olor y sus rumores aún le llegaban entre los barrotes de hierro. El patrón le trajo sardinas y después carne asada; Dahlmann las empujó con unos vasos de vino tinto. Ocioso, paladeaba el áspero sabor y dejaba errar la mirada por el local, ya un poco soñolienta. La lámpara de kerosén pendía de uno de los tirantes; los parroquianos de la otra mesa eran tres: dos parecían peones de chacra: otro, de rasgos achinados y torpes, bebía con el chambergo puesto. Dahlmann, de pronto, sintió un leve roce en la cara. Junto al vaso ordinario de vidrio turbio, sobre una de las rayas del mantel, había una bolita de miga. Eso era todo, pero alguien se la había tirado.

Los de la otra mesa parecían ajenos a él. Dalhman, perplejo, decidió que nada había ocurrido y abrió el volumen de Las Mil y Una Noches, como para tapar la realidad. Otra bolita lo alcanzó a los pocos minutos, y esta vez los peones se rieron. Dahlmann se dijo que no estaba asustado, pero que sería un disparate que él, un convaleciente, se dejara arrastrar por desconocidos a una pelea confusa. Resolvió salir; ya estaba de pie cuando el patrón se le acercó y lo exhortó con voz alarmada:

-Señor Dahlmann, no les haga caso a esos mozos, que están medio alegres.

Dahlmann no se extrañó de que el otro, ahora, lo conociera, pero sintió que estas palabras conciliadoras agravaban, de hecho, la situación. Antes, la provocación de los peones era a una cara accidental, casi a nadie; ahora iba contra él y contra su nombre y lo sabrían los vecinos. Dahlmann hizo a un lado al patrón, se enfrentó con los peones y les preguntó qué andaban buscando.

El compadrito de la cara achinada se paró, tambaleándose. A un paso de Juan Dahlmann, lo injurió a gritos, como si estuviera muy lejos. Jugaba a exagerar su borrachera y esa exageración era otra ferocidad y una burla. Entre malas palabras y obscenidades, tiró al aire un largo cuchillo, lo siguió con los ojos, lo barajó e invitó a Dahlmann a pelear. El patrón objetó con trémula voz que Dahlmann estaba desarmado. En ese punto, algo imprevisible ocurrió.

Desde un rincón el viejo gaucho estático, en el que Dahlmann vio una cifra del Sur (del Sur que era suyo), le tiró una daga desnuda que vino a caer a sus pies. Era como si el Sur hubiera resuelto que Dahlmann aceptara el duelo. Dahlmann se inclinó a recoger la daga y sintió dos cosas. La primera, que ese acto casi instintivo lo comprometía a pelear. La segunda, que el arma, en su mano torpe, no serviría para defenderlo, sino para justificar que lo mataran. Alguna vez había jugado con un puñal, como todos los hombres, pero su esgrima no pasaba de una noción de que los golpes deben ir hacia arriba y con el filo para adentro. No hubieran permitido en el sanatorio que me pasaran estas cosas, pensó.

-Vamos saliendo- dijo el otro.

Salieron, y si en Dahlmann no había esperanza, tampoco había temor. Sintió, al atravesar el umbral, que morir en una pelea a cuchillo, a cielo abierto y acometiendo, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja. Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir o soñar su muerte, ésta es la muerte que hubiera elegido o soñado.

Dahlmann empuña con firmeza el cuchillo, que acaso no sabrá manejar, y sale a la llanura.

FIN

Annexe.

 Texte 1Texte 2Texte 3Texte 4
Pronoms relatifs.  Me robaron la pelota que me regalasteLa encontramos donde la habíamos dejado.Los criminales cuyos actos tanto dañan a nuestro pueblo.La razón por la cual esto ocurre nos es desconocida.
Pronoms personnelsTe lo regalo.¿Eres ?Se lo doy.Os lo presto.
PossessifsMi coche se aparca solo.Nuestras opiniones, hoy, no cuentan.Su aspiración es inaceptable. 
ObligationNO HAY EJEMPLOS EN EL TEXTO¿Tú crees que debes venir?Tenemos que hacerlo. 
MaisNo llueve, pero no podemos salirNo es un aviso, sino una amenaza.  
IndéfinisNadie sabe quien fue. Hay algunos policías esperando fuera. 
HypothèseSerán las tres Quizás venga 
Dont Los hijos cuyos padres debieron huir podrán, por fin, reunirse con ellos.  
Concordance des temps Querían que viniésemos.  
C’est que…, c’est qui… Fue allí donde nos conocimos.  
ArticleEs el conejo más fuerte del mundo.El amigo de Pedro es raro.Son las tres.El siempre viene los lunes.
ComparatifsLos dos son más altos que sus primos.  Aquellos caballos no eran como los de ahora. María parece tan tenaz como su hermana.
Demander.Pregunta siempre lo mismo. Me pidó que le hablara. 
DémonstratifsEsta es una época difícil.Aquellos caballos no eran como los de ahora.  
    

Chères et chers élèves,

Le présent travail est à rendre pour le 13 mai.

  1. Résume chaque texte en une vingtaine de mots.
  2. Prépare un tableau analogue à celui que tu as en annexe, après le texte, et complète les cases avec un ou plusieurs exemples trouvés dans chaque texte. Tu dois citer des phrases entières. Si tu ne trouves pas d’exemple, indique-le au moyen du mot NADA.

Bon travail.

SN

Delirium tremens

[Minicuento – Texto completo.]

Manuel Mejía Vallejo


—Volvió el monstruo, señor.

—Mándalo a pasar.

—No cabe por la puerta.

—Entonces que se vaya.

—No se va mientras no entra.

—¿Cómo, si no cabe?

—Imposible.

—Entonces saldrás tú, y todo arreglado.

—Tampoco quepo, señor, para salir: soy otro monstruo suyo.

—¿Mío? Si me vacuné contra ellos.

—Pero usted ha seguido bebiendo sin consideración.

FIN

El Hombre Invisible

[Minicuento – Texto completo.]

Manuel Mejía Vallejo


Brujas… que las hay, las hay.
Pero no hay que creer en ellas.
-De un sermón

—¿Has visto a El Hombre Invisible?

—No entiendo esa pregunta.

—Que si has visto a El Hombre Invisible.

—Estás loco.

—¿Lo has visto?

—¡El Hombre Invisible no existe!

—Pero, ¿lo has visto?

—Claro que no.

—Si lo vieras probarías que no existe; pero si nunca lo has visto, y nadie lo ha visto ni podrá verlo, es prueba suficiente de que existe El Hombre Invisible.

FIN

Hermano lobo

[Minicuento – Texto completo.]

Manuel Mejía Vallejo


Una buena acción es aquella que en sí tiene bondad y que exige fuerza para realizarla.
-Montesquieu

Un día el lobo se dio cuenta de que los hombres lo creían malo.

—Es horrible lo que piensan y escriben —exclamó.

—No todos —dijo un ermitaño desde la entrada de su cueva, y repitió las parábolas que inspiró san Francisco. El lobo estuvo triste un momento, quiso comprender.

—¿Dónde está ese santo?

—En el cielo.

—¿En el cielo hay lobos?

El ermitaño no pudo contestar.

—¿Y tú qué haces? —preguntó el lobo intrigado por la figura escuálida, los ojos ardidos, los andrajos del ermitaño en su duro aislamiento. El ermitaño explicó todo lo que el lobo deseaba.

—Y cuando mueras, ¿irás al cielo? —preguntó el lobo conmovido, alegre de ir entendiendo el bien y el mal.

—Hago por merecer el cielo —dijo apaciblemente el ermitaño.

—Si fueras mártir, ¿irías al cielo?

—En el cielo están todos los mártires.

El lobo se le quedó mirando, húmedos los ojos, casi humanos. Recordó entonces sus mandíbulas, sus garras, sus colmillos poderosos, y de unos saltos devoró al ermitaño. Al terminar, se tendió en la entrada de la cueva, miró al cielo limpiamente y se sintió bueno por primera vez.

FIN

La confesión

[Minicuento – Texto completo.]

Manuel Peyrou


En la primavera de 1232, cerca de Aviñón, el caballero Gontran D’Orville mató por la espalda al odiado conde Geoffroy, señor del lugar. Inmediatamente confesó que había vengado una ofensa, pues su mujer lo engañaba con el Conde.

Lo sentenciaron a morir decapitado, y diez minutos antes de la ejecución le permitieron recibir a su mujer, en la celda.

-¿Por qué mentiste? -preguntó Giselle D’Orville-. ¿Por qué me llenas de vergüenza?

-Porque soy débil -repuso-. De este modo simplemente me cortarán la cabeza. Si hubiera confesado que lo maté porque era un tirano, primero me torturarían.

FIN

FIN

Annexe.

 Texte 1Texte 2Texte 3Texte 4
Pronoms relatifs.  Me robaron la pelota que me regalasteLa encontramos donde la habíamos dejado.Los criminales cuyos actos tanto dañan a nuestro pueblo.La razón por la cual esto ocurre nos es desconocida.
Pronoms personnelsTe lo regalo.¿Eres ?Se lo doy.Os lo presto.
PossessifsMi coche se aparca solo.Nuestras opiniones, hoy, no cuentan.Su aspiración es inaceptable. 
ObligationNO HAY EJEMPLOS EN EL TEXTO¿Tú crees que debes venir?Tenemos que hacerlo. 
MaisNo llueve, pero no podemos salirNo es un aviso, sino una amenaza.  
IndéfinisNadie sabe quien fue. Hay algunos policías esperando fuera. 
HypothèseSerán las tres Quizás venga 
Dont Los hijos cuyos padres debieron huir podrán, por fin, reunirse con ellos.  
Concordance des temps Querían que viniésemos.  
C’est que…, c’est qui… Fue allí donde nos conocimos.  
ArticleEs el conejo más fuerte del mundo.El amigo de Pedro es raro.Son las tres.El siempre viene los lunes.
ComparatifsLos dos son más altos que sus primos.  Aquellos caballos no eran como los de ahora. María parece tan tenaz como su hermana.
Demander.Pregunta siempre lo mismo. Me pidó que le hablara. 
DémonstratifsEsta es una época difícil.Aquellos caballos no eran como los de ahora.  
    

Chères et chers élèves,

Le présent travail est à rendre pour le 13 mai..

  1. Divise le texte en 5 parties et résume chacune d’elles en une vingtaine de mots.
  2. Prépare un tableau analogue à celui que tu as en annexe, après le texte, et complète les cases avec un ou plusieurs exemples trouvés dans le texte. Tu dois citer des phrases entières. Si tu ne trouves pas d’exemple, indique-le au moyen du mot NADA.

Contrairement avec ce qu’il se passe dans le tableau donné en exemple, ici, tu ne travailles que sur un seul texte.

Bon travail.

SN

La mancha de humedad

[Minicuento – Texto completo.]

Juana de Ibarbourou


Hace algunos años, en los pueblos del interior del país no se conocía el empapelado de las paredes. Era este un lujo reservado apenas para alguna casa importante, como el despacho del Jefe de Policía o la sala de alguna vieja y rica dama de campanillas. No existía el empapelado, pero sí la humedad sobre los muros pintados a la cal. Para descubrir cosas y soñar con ellas, da lo mismo. Frente a mi vieja camita de jacarandá, con un deforme manojo de rosas talladas a cuchillo en el remate del respaldo, las lluvias fueron filtrando, para mi regalo, una gran mancha de diversos tonos amarillentos, rodeada de salpicaduras irregulares capaces de suplir las flores y los paisajes del papel más abigarrado. En esa mancha yo tuve todo cuanto quise: descubrí las Islas de Coral, encontré el perfil de Barba Azul y el rostro anguloso de Abraham Lincoln, libertador de esclavos, que reverenciaba mi abuelo; tuve el collar de lágrimas de Arminda, el caballo de Blanca Flor y la gallina que pone los huevos de oro; vi el tricornio de Napoleón, la cabra que amamantó a Desdichado de Brabante y montañas echando humo de las pipas de cristal que fuman sus gigantes o sus enanos. Todo lo que oía o adivinaba, cobraba vida en mi mancha de humedad y me daba su tumulto o sus líneas. Cuando mi madre venía a despertarme todas las mañanas generalmente ya me encontraba con los ojos abiertos, haciendo mis descubrimientos maravillosos. Yo le decía con las pupilas brillantes, tomándole las manos:

-Mamita, mira aquel gran río que baja por la pared. ¡Cuántos árboles en sus orillas! Tal vez sea el Amazonas. Escucha, mamita, cómo chillan los monos y cómo gritan los guacamayos.

Ella me miraba espantada:

-¿Pero es que estás dormida con los ojos abiertos, mi tesoro? Oh, Dios mio, esta criatura no tiene bien su cabeza, Juan Luis.

Pero mi padre movía la suya entre dubitativo y sonriente, y contestaba posando sobre mi corona de trenzas su ancha mano protectora:

-No te preocupes, Isabel. Tiene mucha imaginación, eso es todo.

Y yo seguía viendo en la pared manchada por la humedad del invierno, cuanto apetecía mi imaginación: duendes y rosas, ríos y negros, mundos y cielos. Una tarde, sin embargo, me encontré dentro de mi cuarto a Yango, el pintor. Tenía un gran balde lleno de cal y un pincel grueso como un puño de hombre, que introducía en el balde y pasaba luego concienzudamente por la pared dejándola inmaculada. Fue esto en los primeros días de mi iniciación escolar. Regresaba del colegio, con mi cartera de charol llena de migajas de biscochos y lápices despuntados. De pie en el umbral del cuarto, contemplé un instante, atónita, casi sin respirar, la obra de Yango que para mí tenía toda la magnitud de un desastre. Mi mancha de humedad había desaparecido, y con ella mi universo. Ya no tendría más ríos ni selvas. Inflexible como la fatalidad, Yango me había desposeído de mi mundo. Algo, una sorda rebelión, empezó a fermentar en mi pecho como burbuja que, creciendo, iba a ahogarme. Fue de incubación rápida cual las tormentas del trópico. Tirando al suelo mi cartera de escolar, me abalancé frenética hasta donde me alcanzaban los brazos, con los puños cerrados. Yango abrió una bocaza redonda como una “O” de gigantes, se quedó unos minutos enarbolando en el vacío su pincel que chorreaba líquida cal y pudo preguntar por fin lleno de asombro:

-¿Qué le pasa a la niña? ¿Le duele un diente, tal vez?

Y yo, ciega y desesperada, gritaba como un rey que ha perdido sus estados:

-¡Ladrón! Eres un ladrón, Yango. No te lo perdonaré nunca. Ni a papá, ni a mamá que te lo mandaron. ¿Qué voy a hacer ahora cuando me despierte temprano o cuando tía Fernanda me obligue a dormir la siesta? Bruto, odioso, me has robado mis países llenos de gente y de animales. ¡Te odio, te odio; los odio a todos!

El buen hombre no podía comprender aquel chaparrón de llanto y palabras irritadas. Yo me tiré de bruces sobre la cama a sollozar tan desconsoladamente, como solo he llorado después cuando la vida, como Yango el pintor, me ha ido robando todos mis sueños. Tan desconsolada e inútilmente. Porque ninguna lágrima rescata el mundo que se pierde ni el sueño que se desvanece… ¡Ay, yo lo sé bien!

FIN

Annexe.

 Texte 1Texte 2Texte 3Texte 4
Pronoms relatifs.  Me robaron la pelota que me regalasteLa encontramos donde la habíamos dejado.Los criminales cuyos actos tanto dañan a nuestro pueblo.La razón por la cual esto ocurre nos es desconocida.
Pronoms personnelsTe lo regalo.¿Eres ?Se lo doy.Os lo presto.
PossessifsMi coche se aparca solo.Nuestras opiniones, hoy, no cuentan.Su aspiración es inaceptable. 
ObligationNO HAY EJEMPLOS EN EL TEXTO¿Tú crees que debes venir?Tenemos que hacerlo. 
MaisNo llueve, pero no podemos salirNo es un aviso, sino una amenaza.  
IndéfinisNadie sabe quien fue. Hay algunos policías esperando fuera. 
HypothèseSerán las tres Quizás venga 
Dont Los hijos cuyos padres debieron huir podrán, por fin, reunirse con ellos.  
Concordance des temps Querían que viniésemos.  
C’est que…, c’est qui… Fue allí donde nos conocimos.  
ArticleEs el conejo más fuerte del mundo.El amigo de Pedro es raro.Son las tres.El siempre viene los lunes.
ComparatifsLos dos son más altos que sus primos.  Aquellos caballos no eran como los de ahora. María parece tan tenaz como su hermana.
Demander.Pregunta siempre lo mismo. Me pidó que le hablara. 
DémonstratifsEsta es una época difícil.Aquellos caballos no eran como los de ahora.  
Resumen en 20 palabras.    



Estimados alumnos,

Aquí tenéis unas propuestas de trabajo para esta semana. Elegid la o las que queráis.

Podéis realizar vuestro ejercicio por escrito, pero también podéis grabar un documento audio o un vídeo.

Trabajad juntos, si lo deseáis. Si es así, el nombre de cada uno de vosotros deberá aparecer en el deber.

Por supuesto, dejaréis vuestro trabajo en exercices et évaluations.

Un souci ? N’hésitez pas à me contacter par mail.

  1. .Animales salvajes en las ciudades españolas

En este artículo, tenéis unos vídeos que muestran a animales salvajes en las calles de ciudades españolas.

Imaginad un diálogo en el cual intentáis convencer a un español de 2019 de que va a producirse una terrible pandemia utilizando estos vídeos. (Si nunca habéis trabajado para el ministerio del tiempo, tomad contacto con un compañero que sí lo haya hecho).

  1. Rafael Gómez Nieto, mitos y héroes.

Rafael Gómez Nieto, el último combatiente de la Nueve acaba de morir.

La Nueve fue la primera unidad que entró en París para liberar la ciudad de los nazis. La componían 160 soldados, de los cuales 146 eran republicanos españoles. El presidente Macron le ha rendido homenaje en términos inhabitualmente elogiosos al veterano y también evocan su memoria diarios como The New York Times o Le Monde, The Guardian y muchos otros.

La televisión andaluza le dedicó un documental: Rafael Gómez. El andaluz que liberó París (si lo véis, cuidado, hay franceses que se expresan en un español a veces incorrecto, como también lo hace, por lo demás, el protagonista, influenciado por sus largos años de vida en Estrasburgo).

Como muchos republicanos españoles, Rafael Gómez Nieto pensaba que, después de liberar a Europa del fascismo, él y sus compañeros iban a poder proseguir el combate contra Franco en España con la ayuda de los aliados. Como sabemos, no fue así.

Rafael Gómez Nieto fue condecorado con la legión de honor. Pero también lo fue Franco… Nosotros hemos visto que los héroes de unos no son los héroes de otros. Pero, ¿podemos tener héroes incompatibles entre sí?

¿En qué medida puede ilustrar la vida y la historia de Rafael Gómez Nieto la noción Mitos y héroes?

  1. Olegario predice el futuro.

Escribe un texto de 200 palabras inspirándote libremente del texto siguiente del escritor uruguayo Mario Benedetti:

Los bomberos

Mario Benedetti

Olegario no solo fue un as del presentimiento, sino que además siempre estuvo muy orgulloso de su poder. A veces se quedaba absorto por un instante, y luego decía: “Mañana va a llover”. Y llovía. Otras veces se rascaba la nuca y anunciaba: “El martes saldrá el 57 a la cabeza”. Y el martes salía el 57 a la cabeza. Entre sus amigos gozaba de una admiración sin límites.

Algunos de ellos recuerdan el más famoso de sus aciertos. Caminaban con él frente a la Universidad, cuando de pronto el aire matutino fue atravesado por el sonido y la furia de los bomberos. Olegario sonrió de modo casi imperceptible, y dijo: “Es posible que mi casa se esté quemando”.

Llamaron un taxi y encargaron al chofer que siguiera de cerca a los bomberos. Estos tomaron por Rivera, y Olegario dijo: “Es casi seguro que mi casa se esté quemando”. Los amigos guardaron un respetuoso y afable silencio; tanto lo admiraban.

Los bomberos siguieron por Pereyra y la nerviosidad llegó a su colmo. Cuando doblaron por la calle en que vivía Olegario, los amigos se pusieron tiesos de expectativa. Por fin, frente mismo a la llameante casa de Olegario, el carro de bomberos se detuvo y los hombres comenzaron rápida y serenamente los preparativos de rigor. De vez en cuando, desde las ventanas de la planta alta, alguna astilla volaba por los aires.

Con toda parsimonia, Olegario bajó del taxi. Se acomodó el nudo de la corbata, y luego, con un aire de humilde vencedor, se aprestó a recibir las felicitaciones y los abrazos de sus buenos amigos.

Corona, 2, Terminale.

Dans ce lien, vous avez deux reportages de la télévision espagnole. Le premier porte sur la crise sanitaire du coronavirus. Le deuxième, sur la crise de la monarchie espagnole qui fait suite à la révélation de l’enrichissement par des moyens troubles de l’ancien roi.

Choisissez l’un de ces deux reportages. Vous devez ensuite

  1. rendre compte en français et brièvement de son contenu et
  2. indiquer, en espagnol, dans quelle mesure le reportage choisi illustre une ou plusieurs notions que nous avons au programme.

Ce travail sera corrigé, mais pas noté. J’insiste toutefois sur la nécessité que vous continuiez à travailler sur une base régulière pour préparer les épreuves du baccalauréat.

Bon travail,

SN.

¿En qué medida el reportaje visto en clase permite ilustrar una de las nociones del programa?

https://www.rtve.es/alacarta/videos/comando-actualidad/comando-actualidad-vivir-polvorin/5536520/

Le lapin de notre histoire tombe au milieu de la grand’place de Lille vidée de ses habitants. Il déambule dans la ville et tombe sur les alebrijes. Imagine leur conversation. 100 mots.

Quelques expressions pour t’aider :

¡Qué raro!

¡Aquí no hay nadie!

¿Dónde estáis?

¿Qué pone aquí? (qu’est-ce qui est marqué ici ?)

¿Habrá tigres en esta ciudad?

Hay unos alebrijes. Les voy a preguntar…

A rendre pour le 23 avril.

Chères et chers élèves,

L’Espagne est poursuivie devant la Cour de Justice de l’Union européenne pour non-respect de ses obligations de protection des zones humides de Doñana, un espace naturel d’une grande valeur écologique. Le jugement de la Cour sera rendu jeudi.

Ici, vous avez une note de la Commission qui explique la situation.

Travail à rendre pour le lundi 21 juin :

Cherche cinq articles de journaux en espagnol qui traitent du problème et synthétise-les en 30 mots chacun.

Écris un texte de 250 mots inspiré du dossier que tu auras constitué.

Ces activités doivent être effectuées en espagnol.

Au plaisir de vous retrouver bientôt,

S. Nowenstein.

Chères et chers élèves,

Le devoir ci-après est à rendre pour le vendredi 9 avril.

Ne pas le rendre se traduirait par un 0. Si des motifs impérieux vous empêchaient de le faire, écrivez-moi en m’expliquant ces motifs. Vous préciserez le délai supplémentaire que vous demandez.

Vous pouvez avoir recours aux différents outils numériques qui existent sur Internet ou vous faire aider, mais le devoir que vous me rendez doit rester votre propre travail. Utilisez un correcteur orthographique, s’il vous plaît.

Votre document doit être un fichier odt. Il existe des outils sur Internet pour transformer un fichier fait sur les traitements de texte les plus courants en un fichier odt. Vous devez éviter surtout les photos ou les pdf, qui sont des fichiers sur lesquels je ne peux pas intervenir pour effectuer la correction.

Si vous rencontrez des problèmes d’équipement ou de connexion, dites-le moi, au besoin en passant par un camarade.

Bon travail et bonne semaine,

Sebastián Nowenstein

Rosaria Castellanos escribe esto sobre sí misma:

Y si me preguntara cuál ha sido el hecho más importante […] fueron las posibilidades ofrecidas, las ventanas abiertas por un gobernante, por su idea de justicia y por su constancia en el deseo de que se aplicara la ley. Me refiero a Lázaro Cárdenas.

Fue este el primer nombre que escuché pronunciar a mis mayores con espanto, con ira, con impotencia. Porque su política no sólo estaba lesionando sus intereses económicos –cuando dispuso el reparto agrario en la República y no hizo de Chiapas una excepción– sino que estaba despojándolos de todas las certidumbres en las que se habían apoyado durante siglos. (Castellanos, 2006, p. 482)

Fuente: https://www.redalyc.org/jatsRepo/5138/513859856014/html/index.html

  1. Resume este texto en 20 palabras.
  2. Imagina una conversación entre Rosario Castellanos y sus padres sobre la reforma agraria de Cárdenas y sobre los indígenas mexicanos. (100 palabras)
  3. Encuentra en este texto un ejemplo de demostrativo, ser/estar, posesivo, artículo, auxiliar HABER.
  4. ¿Se respeta la ley en México? Contesta a esta pregunta apoyándote en tu deber del 8 de marzo y en el texto que de Rosario Castellanos que acabas de leer.

100 palabras.

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