Vindicar la infamia, combatir la verdad. Borges, El Salvador y la embajadora Mayorga de Monterrosa. Taller.

Más sobre El Salvador.

Desde hace tiempo, recurro al relato de Borges Tema del traidor y del héroe1 para reflexionar con mis alumnos sobre la cuestión de la falsificación de la historia. En esta clase intento mostrar que la falsificación que realiza la actual embajadora de El Salvador en Estados Unidos, Mayorga de Monterrosa, difiere de manera importante de la situación imaginada por Borges.

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Hemos estudiado Tema del traidor y del héroe. En este relato, Ryan descubre que su bisabuelo no fue el héroe que todo el mundo piensa que fue, sino un traidor. Ryan decide ocultar la verdad y escribe un libro a la gloria de su antepasado.

El principio del relato es sorprendente, ya que el narrador afirma no saber muy bien dónde y cuándo transcurrieron los hechos que cuenta:

La acción transcurre en un país oprimido y tenaz: Polonia, Irlanda, la República de Venecia, algún estado sudamericano o balcánico… Ha transcurrido, mejor dicho, pues, aunque el narrador es contemporáneo, la historia referida por él ocurrió al promediar o al empezar el siglo XIX. Digamos (para comodidad narrativa) Irlanda; digamos 1824. »

Con este incipit, como se dice, con este principio, Borges nos invita a que apliquemos la trama que él ha imaginado a otros lugares, a otras épocas. Probemos.

Digamos El Salvador, digamos 1981. El batallón Atlacatl comete la peor masacre del siglo XX en América Latina. Según las cifras del Estado salvadoreño2 978 personas son asesinadas, 553 son menores de edad y 477 tienen menos de 12 años. Numerosas víctimas sufren torturas y violaciones antes de encontrar la muerte. Estos crímenes se inscriben en la estrategia de tierra arrasada, que buscaba quitarle agua (la población civil) al pez (la guerrilla)3.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos, que condenó a la República de El Salvador, escribe:

Estos ataques se dieron en el marco de una supuesta operación de contrainsurgencia que formaba parte de una política de “tierra arrasada” planificada y ejecutada por el Estado.4

Felicita, una superviviente, describe dicha política en los términos siguientes ante una investigadora de Amnesty International:

El operativo lo eligieron la fuerza armada como tierra arrasada. Porque ellos querían terminar con todo, con personas y animales; en realidad aquí las vacas que miraban, las mataron. Los caballos, los perros, gatos, gallinas; los dejaron sin nada. Los incendiaron las casas, todo lo quemaron.”5

La Comisión de la Verdad para El Salvador escribe en su informe6:

El teniente coronel Domingo Monterrosa Barrios, Comandante del BIRI Atlacatl, tenía el mando operacional de las unidades participantes. »

Los hechos son ocultados, negados o minimizados durante mucho tiempo. Lo son por la embajada de Estados Unidos en El Salvador y por las autoridades norteamericanas en general7, lo son por la embajada de El Salvador8 en Estados Unidos y por las autoridades salvadoreñas en general, lo son por una parte de la prensa9 y siguen siéndolo por no pocas personas que, aun hoy, vindican la figura del teniente coronel Monterrosa y ven en él un héroe. Monterrosa recibió formación militar en los EEUU y en Francia10. EEUU equipó y entrenó al batallón Atlacatl11.

Entre quienes hacen de Monterrosa un héroe, sobresale la embajadora de El Salvador en EEUU, Milena Mayorga de Monterrosa, que agrega a su celebración del comandante del batallón Atlacatl unas declaraciones que imputan a la guerrilla y a las pandillas 250. 000 muertos, al tiempo que obvia la responsabilidad masiva y preponderante de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) en los crímenes cometidos contra la población salvadoreña. Las estimaciones más fiables atribuyen al FMLN (la guerrilla) 5% de los 75.000 muertos del conflicto interno del país centroamericano12.

Esto que os he contado, lo habéis entendido, no es una ficción, sino la mera, la cruda, la obscena realidad.

¿Son la historia de Ryan y la de Mayorga de Monterrosa las dos caras de la misma moneda, las dos caras de la deformación de la Historia? Dicho de otro modo y parafraseando al narrador del relato: ¿la realidad salvadoreña ha copiado la ficción de Borges?

Mi respuesta será negativa.

Una primera diferencia es la que existe entre la traición política de Kilpatrick, el bisabuelo de Ryan, y la barbarie absoluta del comandante de la mal llamada operación Rescate. El sadismo no es una ideología, recordó el fiscal argentino Strassera13 para concluir su alegato en el juicio contra las Juntas militares argentinas.

Otra diferencia reside en que Ryan descubre la traición de su bisabuelo, mientras que la realidad de la masacre de El Mozote es un hecho público e indiscutible, como también lo es el que las tropas que la cometieron estaban bajo las órdenes de Monterrosa. Ryan decide no desengañar al pueblo irlandés, mientras que los admiradores de Monterrosa buscan destruir una verdad establecida o la posibilidad misma de la verdad, que es lo que pasa cuando, como en 1984, de Orwell, las cosas son verdad y mentira a un tiempo. Ryan no es negacionista, porque no niega una verdad histórica resultado de un consenso científico sobre hechos pasados; la embajadora Mayorga de Monterrosa sí lo es, porque obvia la responsabilidad preponderante y demostrada de la FAES y porque no sería entendible que el arrasador de tierras, el exterminador de niños, mujeres, hombres, árboles, caballos, perros, gatos y gallinas fuese un héroe y porque proclamarlo tal requiere negar sus crímenes o, a falta de ello, definirse a sí mismo como persona carente del más mínimo atisbo de humanidad o de moralidad, lo que acaso sea peor.

El problema de Ryan tiene la elegancia de un dilema moral, aquel que opone la verdad y la reputación de un antepasado o el mito que une a los irlandeses. El problema que ilustra la embajadora Mayorga de Monterrosa y otros defensores de Domingo Monterrosa es cognitivo, es más complejo, es sórdido como no puede serlo el de Ryan: ¿cómo defender al representante emblemático de la infamia?, ¿cómo instituirlo en héroe?

El cómo, aquí, quizás no sea moral, sino técnico: ¿qué actos permiten llegar al objetivo inmoral buscado?; no: ¿cómo es posible conservar una forma de dignidad moral después de haber cometido un acto reprobable?

Ryan indaga para saber. Al final, no revela lo que ha descubierto. Su postura podría acercarse a la de un Feijóo:

« Cuando yo, por más tortura que dé al discurso, no pueda pasar de una prudente duda, me la guardaré depositada en la mente y dejaré al pueblo en todas aquellas opiniones que entretienen su vanidad o fomentan su devoción. Sólo en caso que su vana creencia le pueda ser perjudicial, procuraré apearle de ella, mostrándole el motivo de la duda».14

Mayorga de Monterrosa sabe, no indaga. Otros lo han hecho ya. Mayorga de Monterrosa niega lo que sabe y lo que es sabido, lo que cada quien puede saber.

Observemos también que Ryan intuye que hay algo que lo sobrepasa y que hace de su acto algo ya escrito antes de que él lo realice:

Comprende que él también forma parte de la trama de Nolan… »

Su acto puede ser el de un humilde, el de un modesto, el de alguien que se sabe o se cree insignificante ante la marcha del mundo o ante Nolan.

El de Mayorga de Monterrosa, por el contrario, es un acto de soberbia, de desprecio por las víctimas y de destrucción del saber dolorosamente constituido.

La actividad de Mayorga de Monterrosa se inserta en un esfuerzo colectivo de desinformación, mientras que la de Ryan es individual. Al respecto, puede consultarse la carta15 que dirijo hoy al embajador de El Salvador en Francia en la que lo interrogo sobre la contradicción existente entre el hecho de que el presidente Bukele haya nombrado a Mayorga de Monterrosa embajadora en Washington y el hecho de ordenar que se retire el nombre del coronel Domingo Monterrosa del cuartel de la tercera brigada de infantería de San Miguel16.

Circunscribir el alcance de un relato, entender lo que no contempla, es acaso no menos importante que la operación inversa. Mayorga de Monterrosa no es Ryan.

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En el texto de Borges el dilema moral no es lo fundamental. Lo más importante es la reflexión sobre la intricación entre realidad y ficción. La ficción puede domeñar a la realidad.

Mayorga de Monterrosa y los admiradores de Domingo Monterrosa buscan sustituir la verdad histórica por una realidad alternativa. Antes de horrorizarnos, lo que debemos hacer, preguntémonos qué es lo que sabemos del pasado. Sugiero que consideremos la hipótesis de que, en general, nuestra visión de la Historia no resulta de indagaciones minuciosas, sino de lo que pensamos que debemos creer para ser lo más felices posible en el presente. Creemos lo que creemos que debemos creer. Esta afirmación tiene entre sus defensores a William James17, de quien hablaremos la próxima vez, cuando hablemos de otro texto de Borges, Pierre Menard, autor del Quijote.

Esta construcción intelectual es, en nuestras vidas cotidianas, acaso imposible de percibir. Pero, como lo demuestra Blinford en su obra ya citada, los cables de la embajada de EEUU en el Salvador dejan ver la construcción progresiva de una realidad alternativa a través de una serie de sesgos. Estoy convencido de que algunos de estos sesgos son inconscientes. Son lo es, sin embargo, su explotación sistemática para falsificar la historia con discreción. Cito un fragmento del capítulo de Blinford que muestra cómo trabajaba la embajada:

The embassy systematically applied different standards to information supplied by different groups: the military and the government were given the benefit of the doubt while the Left, Left sympathizers, human right organizations, solidary groups, many people within the Catholic Church, and so forth-that is, practically anyone opposed to the government from any position other than that of the extreme Right-were assumed to be biased and untrustworthy sources.

La cuestión de saber si la analogía entre la construcción colectiva de una realidad alternativa y la adquisición individual de creencias falsas es o no pertinente queda por elucidar.

Terminemos con una cita del Quijote, en torno a la cual Borges construye Pierre Menard, autor del Quijote, que es una reflexión sobre la verdad y la Historia y sobre las infinitas maneras en que puede interpretarse un texto y, también, el pasado:

… la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir. »

En este texto, claro, Borges cita a William James. Lo estudiaremos, como lo decía más arriba, la próxima vez18.

Quiero agregar una última consideración. Hace años que estudio con alumnos diferentes Tema del traidor y del héroe y hace años que nos preguntamos juntos si hay circunstancias en las que puede ser legítimo ocultar o deformar una verdad histórica. Creo que el caso que hemos visto tiene la virtud de caracterizar una situación en que hacerlo es ilegítimo. No todos mis alumnos critican a Ryan. Creo que ninguno defendería a Mayorga de Monterrosa.

Tarea.

Elige una de las tareas siguientes:

Escribir una ficción libremente inspirada de la clase de hoy.

Escribir una ficción que relaciona el caso del artículo escondido y la argumentación del ministerio de la Defensa según la cual el juez Guzmán iba a tener conocimiento de documentos confidenciales que ponían en riesgo la seguridad nacional. Podrás imaginar que, en los documentos de 1981, están contenidos minuciosamente los planes de seguridad de hoy. Recodarás que Ryan, en Tema del traidor y del héroe, descubre que todo está ya escrito, incluso sus propios actos, en la trama que Nolan urdiera 100 años atrás.

¿Qué elementos del relato de Borges sería necesario modificar para que se parezca más a la situación salvadoreña que hemos descrito?

¿Es realista el relato de Borges? ¿Es verosímil?

Compara los casos de Monterrosa y de Queipo de Llano.

1 Una de mis clases está aquí: https://sebastiannowenstein.org/2018/09/30/clase-sobre-tema-del-traidor-y-del-heroe-de-borges/

2 Ver https://elfaro.net/es/201712/el_salvador/20953/El-Estado-hace-oficial-el-n%C3%BAmero-de-v%C3%ADctimas-en-El-Mozote-978-ejecutados-553-ni%C3%B1os.htm

3 Ver, sobre esta extendida expresión, el Informe 75/12 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, página 4 (u 11, hay una doble numeración): https://corteidh.or.cr/docs/casos/rochac/informe.pdf

4 Fuente: https://www.corteidh.or.cr/cf/jurisprudencia2/ficha_tecnica.cfm?nId_Ficha=229

5 Obsérvese que el hecho de matar a los animales no es una figura de estilo, sino una práctica sistemática que atestan testimonios independientes y concordantes. Fuente: https://www.amnesty.org/es/latest/news/2012/08/el-salvador-asesinados-sangre-fria-el-calabozo-orillas-rio/

6 Ver https://www.derechoshumanos.net/lesahumanidad/informes/elsalvador/Casos-y-Patrones-de-la-violencia-C-D.pdf, página 119.

7 Fuente: The El Mozote Massacre: Human Rights and Global Implications Revised and Expanded Edition LEIGH BINFORD Copyright Date: 2016 Published by: University of Arizona Press. Ver, en particular el capítulo The U.S. Cover-Up.

8 Ver, por ejemplo, https://elfaro.net/es/201410/noticias/16164/Exembajador-en-Washington-pide-perd%C3%B3n-por-haber-negado-la-masacre-de-El-Mozote.htm

9 Ver el análisis informado de Stanley Meiser: El Mozote Case Study, http://www.columbia.edu/itc/journalism/j6075/edit/readings/mozote.html

10 ver The eye of the oligarchy, en Binford, supra.

11 Fuente: Del libro citado mâs arriba, el capîtulo Introduction: Reducing Cultural Distance in Human Rights Reporting.

12 He escrito a la embajadora Mayorga de Monterrosa sobre su vindicación de Monterrosa:

13 La cita entera es la siguiente: Ahora que el pueblo argentino ha recuperado el gobierno y control de sus instituciones, yo asumo la responsabilidad de declarar en su nombre que el sadismo no es una ideología política ni una estrategia bélica, sino una perversión moral; a partir de este juicio y esta condena, el pueblo argentino recuperará su autoestima, su fe en los valores en base a los cuales se constituye la nación y su imagen internacional severamente dañada por los crímenes de la represión ilegal. Fuente: https://www.elhistoriador.com.ar/nunca-mas-alegato-del-fiscal-julio-cesar-strassera/

14 Ver el §75 del discurso 13 de Glorias de España en https://www.filosofia.org/bjf/bjft413.htm

15 Ver https://sebastiannowenstein.org/2022/11/04/carta-al-embajador-el-presidente-bukele-y-domingo-monterrosa/

16 Ver

17 Nos referirnos a la concepción de la verdad de William James, que Kuklick caracteriza en los términos siguientes: James went on to apply the pragmatic method to the epistemological problem of truth. He would seek the meaning of « true » by examining how the idea functioned in our lives. A belief was true, he said, if it worked for all of us, and guided us expeditiously through our semihospitable world. James was anxious to uncover what true beliefs amounted to in human life, what their « cash value » was, and what consequences they led to. A belief was not a mental entity which somehow mysteriously corresponded to an external reality if the belief were true. Beliefs were ways of acting with reference to a precarious environment, and to say they were true was to say they were efficacious in this environment. In this sense the pragmatic theory of truth applied Darwinian ideas in philosophy; it made survival the test of intellectual as well as biological fitness. Fuente: https://en.wikipedia.org/wiki/William_James

18 Pongo la próxima clase a vuestra disposición: https://sebastiannowenstein.org/2015/11/21/pierre-menard/