Carta al profesor Leonetti. Ser y estar. Porte 305.

Porte 305

Estimado profesor,

Soy docente de español en Francia y he leído con sumo interés su artículo Ser y estar, estado de la cuestión. Me permito escribirle para compartir con usted algunas reflexiones que me ha inspirado su trabajo, así como para transmitirle la ficción que he escrito, con fines pedagógicos, sobre la cuestión.

La primera evidencia que se le presenta a un profesor de instituto que lee un trabajo como el suyo es la imposibilidad de exigir que sus alumnos que estudien sus densas 23 páginas. Usted puede ser exhaustivo, yo no. Eso me lleva a preguntarme en qué medida las condiciones de enunciación del saber determinan la manera en que se lo estructura. Incluso las clásicas y poco numerosas reglas que usted enumera en su introducción pueden resultar excesivas: año tras año los alumnos las oyen y, a veces, las estudian, pero los enunciados muy difícilmente despegan de un reparto casual de ser y estar. Por supuesto, los objetivos son diferentes: el mío es encontrar reglas que, empleadas por los alumnos, produzcan enunciados correctos, mientras que el suyo, el del lingüista, es describir un aspecto de la realidad. En mi caso, el objetivo es llegar a una situación de empleo automático, casi instantáneo e inconsciente de la regla, mientras que, para usted, para el lingüista, se trata de predecir la aceptabilidad o no de un enunciado, sin entrar en consideraciones sobre cómo puede el cerebro de un extranjero procesar la información que usted descubre1. Otra diferencia importante reside en que sus enunciados aspiran a ser generales, mientras que los míos aspiran a serlo lo más posible, pero también a inducir el recurso a reglas específicas que variarán en función de los alumnos y también, con el tiempo a medida que se va produciendo el aprendizaje. Me explico: yo les sugiero a mis alumnos que usen la regla más general posible y que, si, en tal o cual caso, fracasan en la producción de un enunciado correcto, agreguen una regla más específica. Poco a poco, les digo, olvidaréis la regla específica y elegiréis el verbo apropiado sin saber por qué.

Sin embargo, cabe pensar que el conocimiento del estado de la cuestión puede darme a mí, docente, los medios de ayudar a mis alumnos a encontrar las reglas cognitivamente más eficaces para conseguir que produzcan enunciados correctos. Por otro lado, el lingüista también tiene una obligación intelectual de sobriedad, que usted recoge en su artículo:

A veces se ha señalado que el defecto de las teorías tradicionales no está en alguna inadecuación radical, sino en la vaguedad con que se presentan y en la consiguiente dificultad de verificarlas. Si esto es así, lo que se necesita, es una solución que las unifique de forma precisa. Algunas aportaciones recientes al estudio de las clases aspectuales de predicados parecen prometedoras en este sentido.

Estas consideraciones me llevan a pensar que, a pesar de las diferencias, debo seguir leyendo lingüística y también que, tal vez, la eficacia o no de una teoría científica dada para mejorar la capacidad de un extranjero a la hora de producir enunciados, discriminando, por ejemplo, ser y estar, pueda contener información sobre el interés intrínseco de dicha teoría. Todo esto es muy escueto, pero temo aburrirlo a usted con consideraciones que probablemente tengan poco que ver con sus investigaciones. Para no seguir abusando de su paciencia, paso sin más a lo que motiva principalmente este envío.

*****

Yo les digo a mis alumnos que ser se emplea cuando el enunciado corresponde a una intención de definir y estar cuando no es así.

La primera virtud de este enunciado, acaso la única, eso me lo dirá usted, es que es fácil de memorizar. Pero lo que quisiera hacer aquí es sometérselo de un punto de vista científico.

Continuemos. Para hacer funcionar esta regla, es fundamental precisar el significado que se da a los términos definir e intención.

Definir una entidad es situarla en una categoría constituida en función de criterios válidos. Un criterio puramente contingente no es un criterio válido (nadie clasificaría a los perros según que, en el momento de observarlos, estén o no sentados).

Intención. Lo que cuenta no son las características del mundo, sino el estado mental del locutor en el momento de proferir el enunciado. O bien estamos situando al sujeto en una categoría, o bien hacemos abstracción de toda pertenencia para dar un estadio, como dice usted siguiendo a Carlson, una rodaja espacio temporal que será ajena a toda categorización. Recordemos la advertencia de Pinker:

(…) the nature of reality does not dictate the way that reality is represented in people’s mind.

En mi última clase, partiendo de una pregunta, llegué a la oración de su artículo

Ernesto fue realmente valiente en tres ocasiones

y reformulé las observaciones que me hacían los alumnos preguntándoles si el hecho de que ser pueda conjugarse en pretérito indefinido invalida la regla que les acababa de dar: para que un criterio de una definición sea válido tiene que tener cierta permanencia, ¿verdad? Pues, ¿cómo puede ser que se emplee ser en una acción que el pretérito indefinido encierra en un tiempo limitado ?, argumenté. Y les di la respuesta: lo que importa no es que los actos perduren infinitamente en el tiempo, sino que sean tales que permitan definir a alguien (a algo) integrándolo en una categoría constituida de manera válida. No importa que el acto de Ernesto haya sido corto o largo, la cuestión es si la naturaleza de dicho acto permite o no asignar de manera válida una persona a una categoría.

Estimado profesor, he tomado un ejemplo, solo uno, entre los muchos que contiene su artículo y entre los innúmeros que han ido apareciendo en mis años de enseñanza y que no he consignado. En la ficción que adjunto a esta carta y que, tal vez, tenga usted la paciencia de leer, se examinan otros casos. De manera general, lo que intento hacer es derivar las reglas tradicionales específicas de la variante de Carlson que acabo de exponer. El recurso a la ficción como vector pedagógico es una opción discutible, por supuesto, pero dejo su defensa para otro momento.

Una última cosa: incluyo esta carta en la ficción, que, también contiene una carta a otro profesor Leonetti, de contenido diferente a la presente. Su alter ego vive en otro mundo posible, en el sentido de la lógica de Kripke. La inclusión de la teoría de los mundos posibles que conlleva la irrupción de un Leonetti alternativo con el que la clase mantiene correspondencia obedece a necesidades de la narración pero también a la de preparar la introducción de la noción de rigid designator.

Señor profesor, si desea usted que su nombre desaparezca de la ficción, le ruego me lo indique: no tendré ninguna dificultad en complacerlo.

Lo saluda atentamente,

Sebastián Nowenstein,

professeur agrégé.

Porte 305.

En 1962, se produisait la crise des missiles. La flotte soviétique se rapprochait de Cuba, sous le blocus des États-Unis. Les deux superpuissances allaient-elles déclancher une conflagration mondiale ? Était-ce la fin de l’humanité ?

Introduction de l’exposé d’histoire du 5 septembre 2022 de Gaétan B, élève de seconde au lycée Q.

Certaines théories physiques postulent l’existence d’univers paralelles. Ces théories sont-elles liées à la théorie des mondes possibles de Kripke ? C’est la question que nous allons aborder dans ce travail.

Hélène D., étudiante.

Aujourd’hui, la littérature est devenue matricielle. Seule la théorie des graphes peut la décrire valablement.

Mikkha L, Inria.

Señor profesor, su indignación se justifica plenamente. Mi única defensa es que la difusión de esta clase se realizó sin mi conocimiento. Para subsanar, en la medida de lo posible, la injusticia cometida, la publico hoy en mi blog precisando de donde provienen los ejemplos.

SN, carta al profesor L2.

Chers élèves,

Nous avons examiné, lors des deux derniers cours, la question de SER et ESTAR3.

C’est une grande aventure que nous avons entreprise. Cela, nous le savions tous, et vous et moi.

L’émotion était perceptible, palpable même. La gravité de vos visages et la solennité de mes paroles qui cherchaient à se hisser à la hauteur de l’événement, auraient indiqué a quiconque eût franchi le pas de notre porte qu’il se mettait en place, dans la salle 305, une opération intéressant la trame la plus fondamentale du réel.

SER et ESTAR ! SER et ESTAR !…, mots prestigieux et formidables, attendus, mais craints ! SER et ESTAR ! : le moment est donc venu, avais-je commencé avec une emphase que la tension et la nervosité qui régnaient dans la salle rendaient oiseuse et grotesque. Je n’avais pas l’habitude de ces moments. Qui l’a ?, qui peut l’avoir ? Comment avoir l’habitude d’un moment unique ? J’ai eu recours à une rhétorique creuse, alors qu’il aurait fallu de la simplicité.

De ces deux verbes, vous connaissiez quelques règles qui régissent le choix de l’un ou de l’autre. Mais vous saviez aussi qu’au moment de parler ou d’écrire, ces règles se dérobaient souvent et qu’il vous fallait alors choisir en tremblant.

Vous vous en plaignîtes. Vous vous en indignâtes, comme d’une injustice que l’on vous vous faisait, comme d’un droit que l’on vous refusait. On ne vous disait pas tout.

On craint parfois de tout vous dire. Et l’on a tort.

Et puis, je le savais, je n’avais pas le choix. Cela devenait une clameur. Dans des visions répétées et violentes, qui m’assaillaient de plus en plus souvent, je trouvais, gravées, à la pointe du compas, sur le bois innocent et tendre de vos tables, des inscriptions rageuses qui prouvaient votre détermination de ne pas rester aux portes d’un monde que vous sentiez vôtre. Vous vouliez SER et ESTAR. Vous vouliez tout SER et ESTAR. Et vous l’auriez, proclamiez-vous, de différentes manières, parfois en français, parfois en espagnol, parfois en une langue étrange que je connaissais mais dont la présence dans ces inscriptions vindicatives m’étonnait et m’inquiétait : l’islandais.

On veut SER et ESTAR ! ¡Queremos SER y ESTAR ! Við viljum SER og ESTAR !

Mais pouvais-je vous les donner, ces clés que vous convoitiez ? Les avais-je ? Il aurait peut-être fallu vous avouer que les mots entendus au berceau, mon enfance argentine, mon adolescence cubaine, puis la préparation de quelques vagues et risibles concours français réussis en un temps à jamais révolu ne m’avaient pas donné le pouvoir de vous remettre ces clés que vous réclamiez. Je me suis contenté de vous dire que ce serait un cheminement, que les clés étaient en vous, que c’était là qu’il fallait les trouver ou les façonner, avec patience. Trouver et façonner sont pour nous les deux faces de la même pièce, deux actes, en leur essence, identiques. En vous, patience, ce sont des notions, au mieux, dépourvues de sens concret, dans cet espace-temps sans bornes ou frontières qui était notre quotidien. Je note ces précisions pour ceux qui ne nous connaissent pas. Mais aussi pour vous, qui aurez bientôt tout oublié de ceci et qui ne comprendriez rien à notre histoire si je ne vous rappelle pas ici ce que vous avez été.

Au premier mouvement, de colère et de déception, d’incrédulité surtout, que suscitèrent mes paroles, succéda une acceptation, qui ne fut pas un apaisement, mais une résignation combative, hargneuse même, peut-être. Une attente, en réalité, surtout pas une soumission. Je n’avais gagné qu’un répit. Et je pensai à Baltasar Espinosa, mort, dans un récit de Borges, que nous avions étudié ensemble, de ne pas avoir expliqué la bible ou fait comprendre comment il l’entendait : les Gutres le crucifient parce qu’ils le prennent pour le Christ, après qu’il leur a lu à haute voix l’Évangile selon Marc. Il fallait expliquer, expliquer jusqu’au bout, jusqu’à ce que la porte de la salle 305 s’ouvre. Expliquer jusqu’à ce que la sonnerie retentisse, jusqu’à ce que l’on bascule de l’autre côté. Espinosa avait trop tôt fermé le livre, il n’avait pas encore tout dit, lorsqu’il le fit.

On emploie SER pour classer, pour donner une caractéristique intrinsèque ou essentielle de l’objet ou de la personne, ce qui est, peut-être, aussi une façon de classer :

Juan es médico, Juan es ladrón, mais :

Juan está sentado.

Si l’on peut, au moment où l’on parle, diviser valablement l’humanité entre l’ensemble des gens qui sont des voleurs -ou des médecins– et celui de ceux qui ne le sont pas, personne ne songerait à faire de même entre les gens assis et ceux qui ne le sont pas.

Osons une affirmation audacieuse : une caractéristique essentielle ou intrinsèque est un attribut qui permet de classer valablement la chose dont on parle.

La silla es azul (ou roja). Chacun sera d’accord pour dire que les deux ensembles, celui qui contient les chaises rouges et celui qui contient les chaises bleues, sont valablement constitués. Que l’on puisse peindre une chaise d’une autre couleur (ou cesser d’être voleur) aura pour effet de faire passer la chaise ainsi peinte (ou la personne ainsi devenue vertueuse) d’un ensemble à l’autre, mais ces opérations ne changeront rien à la pertinence de la construction des ensembles que nous avons mis en place. Notre énoncé n’est pas un pari sur l’avenir ou sur la possibilité ou non de changer de catégorie. Employer SER, c’est se situer dans une démarche de connaissance du monde au moyen de classes ou d’ensembles qui font abstraction du temps qui passe. Que le monde puisse changer et que les individus puissent migrer d’une catégorie à l’autre n’oblitère pas cette démarche. Employer ESTAR, au contraire, c’est se situer dans une tranche spacio-temporelle et ne pas considérer le sujet de la phrase dans son adscription possible à un ensemble, à une classe, à une catégorie.

Nous pouvons analyser de la même manière : Juan es español, La mesa es de madera, Juan es del LOSC, El ordenador es de la escuela ou La tierra es redonda.

Avec crainte, j’affirme ceci: lorsqu’un énoncé permet de classer des choses, on emploie SER. C’est une affirmation provisoire, qu’il faudra tester.

Vous l’aviez déjà testée. Vous l’aviez, avec rage et dédain, repoussée, alors que je n’avais pas encore tout à fait fini ma phrase : Ne peut-on classer les chaises en chaises cassées et en chaises qui ne le sont pas ? Ne peut-on pas diviser les hommes entre ceux qui sont morts et ceux qui ne le sont pas ?

Or, monsieur, fit Ariadne avec une virulence à peine contenue, c’est La silla está rota qu’on dit.

Or, monsieur, ajouta l’élève, étirant, avec une maîtrise cruelle, un silence rhétorique qu’intensifiait la fixité de marbre de ses camarades, c’est Juan está muerto qu’on dit.

Monsieur, nous ne savons pas tout, mais nous en savons assez pour comprendre que cela ne va pas.

Monsieur, expliquez-vous, conclut-elle, péremptoire et féroce.

Cette injonction, par la rudesse de son ton, aurait pu justifier, dans les conditions qui règnent normalement dans la salle 305, que je refusasse d’y répondre. Mais l’intensité de la situation et son enjeu étaient tels que je ne pouvais me dérober. Un sifflement aigu, renvoyé par des murs que la lumière froide des leds durcissait péniblement, résonnait dans mes oreilles.

Trente paire d’yeux me regardaient. On attendait la faute et on croyait déjà la tenir. J’ai senti un froid intense monter le long de mes jambes. Le sang, qui quittait mes membres, battait dans mes tempes à tout rompre. Je ne me trompe pas quand je parle espagnol. L’espagnol est ma langue maternelle, tentais-je de me rassurer. L’Argentine, Cuba… : n’ai-je pas assez entendu d’énoncés justes, entre ma naissance et 1962 ? Cela ne suffirait pas, je le savais. Il me fallait une règle. Il me fallait extirper de la masse infinie d’énoncés justes que mon cerveau pouvait produire une règle…, une règle susceptible d’apaiser ces élèves qui me condamnaient déjà. Il me fallait retrouver les chapitres et les articles lus sur SER et ESTAR, Leonetti, Carlson, Kripke… Je devais trouver les mots inattaquables qui me sauveraient. Mais le peut-on ? Peut-on seulement concevoir une machine qui, par l’application d’algorithmes, pourrait prédire l’acceptabilité ou non d’un énoncé qu’on lui soumettrait ? M’a-t-on, moi, conçu comme cela ? Une règle parfaite est une règle qui génère des énoncés justes sans qu’il soit besoin de connaître la langue ou de développer une sorte d’intuition incarnée qui naît du fait que l’on s’expose à la langue ou qu’on la pratique. Le problème, dans mon cours était analogue, sauf que mes élèves habités par une volonté rétive et hargneuse, chercheraient impitoyablement à ne pas apprendre. Ils cherchaient sans cesse l’exemple qui annulerait ma règle. Dans mon jeune temps, j’avais développé ce que j’appelais la théorie de l’incomplétude de la description d’une langue : aucun ensemble de règles ne peut prédire l’acceptabilité ou non de tous les énoncés possibles d’une langue. Mais cette impossibilité, vous ne l’accepteriez pas. Vous raisonneriez avec une implacable mauvaise foi : si l’on vient en cours d’espagnol, c’est qu’il y a des règles et celles-ci doivent fonctionner, faute de quoi, ce ne sont pas des règles. Et puis, il n’y a pas que vous, il y a vos parents. Et l’inspection, en plus, la ministre, tout le monde, quoi ! Vous voulez tous des règles. Tout le monde veut des règles. Ou tout le monde feint de vouloir des règles. Parce que pour être, il nous faut des règles, ce sont elles qui nous façonnent et nous font être. Mais, en même temps, vous aviez des exigences tellement irréalistes et déraisonnables à l’égard de ces règles que je craignais que vous ne puissiez jamais quitter votre monde et franchir la porte 305. Il faut un peu de soumission tout de même pour être un jour libre. Les êtres trop libres ne quittent jamais la salle 305.

J’ai commencé, vous vous en souvenez, par remercier Ariadne de son objection. Elle allait nous permettre de progresser dans la compréhension du problème. J’ai ajouté que mon but n’était pas de vous délivrer des règles toutes faites, mais de vous aider à les trouver par vous-mêmes, ce qui pouvait laisser entendre que je les connaissais, ces règles. Je fis l’éloge de la mayeutique, démarche qui permet d’atteindre la vérité par le jeu de la conversation. J’ajoutai que, naturellement, vous auriez à votre disposition, sur l’intranet du lycée, la lettre habituelle par laquelle je fais la synthèse de nos débats et délibérations après chaque cours, cette synthèse que j’écris maintenant.

J’avais gagné un peu de temps. Vous ne crûtes pas un mot, bien entendu, de ce que je dis. Vous étiez sûrs de gagner, vous pouviez un peu prolonger mon agonie. Les souries aiment parfois jouer avec le chat qu’elles ont capturé. Compreniez-vous, cependant, que mon agonie serait aussi la vôtre ? Que sans moi, la porte 305 resterait fermée ?

J’avais gagné deux minutes. Il en restait trente-trois avant qu’il ne sonne.

-Une chaise cassée, Ariadne, n’est plus une chaise. Un homme mort a cessé d’être un homme… Cela a certes un sens de comparer l’état normal ou habituel d’une chaise à l’état anormal dans lequel ta chaise cassée se trouve. Juan está muerto, c’est la même chose : tu compares deux états de la même entité, mais tu n’as pas trouvé là un critère pour classer les hommes et les chaises en différentes catégories. On classe les chaises entières et les êtres vivants… vivants, pas ce qu’il en reste quand leur état est tel que, pour ainsi dire, ils ont cessé d’être.

Vous étiez perplexes.

-Et, monsieur, peut-être allez-vous nous dire qu’un homme fatigué n’est pas un homme. C’est pourtant bien El profesor está cansado, qu’on dit, monsieur…

– Certes, Martin, mais classe-t-on les hommes (ou les profs) en fatigués et pas fatigués?

-On peut…

-On pourrait, en effet. En fait, quand je dis classer, il faut penser à des classements raisonnables, à des classements que l’on peut faire dans des conditions normales, à des classements qui nous permettent de mieux comprendre le monde, pas à des classements qui n’auraient pas d’autre effet que celui de nous faire rire. Rappelez-vous El idioma analítico de John Wilkins :

Esas ambigüedades, redundancias y deficiencias recuerdan las que el doctor Franz Kuhn atribuye a cierta enciclopedia china que se titula Emporio celestial de conocimientos benévolos. En sus remotas páginas está escrito que los animales se dividen en (a) pertenecientes al Emperador, (b) embalsamados, (c) amaestrados, (d) lechones, (e) sirenas, (f) fabulosos, (g) perros sueltos, (h) incluidos en esta clasificación, (i) que se agitan como locos, (j) innumerables, (k) dibujados con un pincel finísimo de pelo de camello, (1) etcétera, (m) que acaban de romper el jarrón, (n) que de lejos parecen moscas. 

Quand tu fais un classement raisonnable, tu penses à des critères qui définissent de façon durable les êtres ou les choses, tu recherches des caractéristiques qui leur sont propres et non des contingences qui auraient pu ne pas leur arriver. C’est pour des classements de ce type qu’on emploie SER.

-Une chaise cassée reste une chaise, monsieur. Elle est cassée, c’est tout, mais si on la répare elle redevient chaise, vraie chaise.

-Tu as raison, Ariadne, mais si on peut classer les chaises en rouges ou bleues, en chères et pas chères, fabriquées en Chine ou ailleurs, personne ne songerait à classer les chaises en cassées ou pas cassées. Si tu vas dans une boutique pour acheter une chaise, je parie que le vendeur ne te demandera pas si tu veux une chaise cassée ou non. On peut étendre le test aux gens. Tu vas dans un cabinet médical, on te dit que le docteur t’attend dans son cabinet. C’est un bon médecin, reconnu, prestigieux. La jeune femme de l’accueil -ou le joli robot, cela devient de plus en plus fréquent- te voit sortir du cabinet, le visage décomposé :

– Le docteur, le docteur…, il est mort !!!

– Et après ? Cela reste un docteur.

On classe les objets et les personnes, répétons-le, en fonction de ce qu’ils sont en leur essence, pas en fonction de ce qui a pu leur arriver, d’un processus qu’ils ont pu subir, mais qui aurait pu ne pas se produire (casser) ou qui est tellement général qu’il affecte tout les êtres vivants (la mort) et qui, par conséquent, ne sert pas à les classifier car le fait que cela soit arrivé à tel ou tel individu ne permet pas de créer une classe d’individus pertinente (c’est-à-dire, nous permettant de mieux connaître le monde) étant passés par là (par la mort, je veux dire). Maintenant, je suis d’accord avec toi, cette idée d’essence est assez ridicule, assez platonicienne. Les choses ont-elles une essence ? Non, évidemment. Mais le cerveau humain perçoit le monde comme si c’était le cas. Et les humains parlent en utilisant leur cerveau, en utilisant toutes les catégories ridicules et grotesques que leur cerveau contient.

Je ne sais pas si tu t’en es rendu compte, mais les humains sont très perplexes quand on leur met le nez sur les limitations de leur catégories mentales et, tout particulièrement, sur celle de frontière. Ça les trouble de savoir que la seule différence entre eux et une fourmilière est aussi superficielle que la notion d’épiderme : un individu humain a enfermé toutes ses cellules sous un épiderme, alors que l’individu fourmilière a décidé de laisser aller ses cellules à l’aventure. Ça les étonne aussi de découvrir que leur corps n’est jamais que le véhicule charnel que leur ADN se donne pour exister dans le monde. En réalité, toutes et chacune des conceptions que les humains tiennent pour des évidences sont des erreurs grotesques et grossières. Mais cela est ainsi et, c’est un point fondamental, le langage est construit sur toutes ces catégories cognitives délirantes -que les humains, avec bienveillance, considèrent comme approximatives-.

Laissez-moi ajouter une règle, provisoirement. Comme cette deuxième règle est provisoire, nous allons l’appeler RÈGLE PROVISOIRE. La première règle que nous avons posée, celle qui dit qu’on emploie SER lorsque le prédicat permet de classer le sujet, nous l’appellerons RÈGLE PRINCEPS ou, aussi, RÈGLE D’OR, parce qu’elle très puissante. Voici donc la RÈGLE PROVISOIRE :

On emploie ESTAR lorsque le prédicat concerne quelque chose qui est arrivé au sujet, l’état qui est le résultat d’un processus qu’il a subi, quelque chose d’extérieur à lui.

Il se pourrait qu’après examen, on arrive à la conclusion que cette règle est superfétatoire dès lors qu’on applique correctement LA RÈGLE D’OR. Il se pourrait qu’on ait l’algorithme suivant :

1. Vérifier, grâce à la RÈGLE D’OR, si le verbe SER doit être utilisé.

Si oui, on en reste là. Si non, on passe à 2.

2. On utlise ESTAR.

En d’autres mots : on regarde d’abord si c’est SER et on emploie ESTAR dans la négative.

Mais regardons d’abord si notre RÈGLE PROVISOIRE fonctionne.

Monsieur, pourquoi ? Pourquoi est-ce qu’on ne commence pas par voir si tout ce qui n’est pas SER est ESTAR et puis voilà.

Parce que nos règles sont imparfaites. Elles ne produisent pas mécaniquement de bons énoncés. Il faut que vous appreniez à les faire fonctionner, à les affiner. C’est le deep-learning, comme on dit de l’autre côté pour parler de la façon dont les machines apprennent, c’est, bêtement, du calibrage. Tester la RÈGLE PROVISOIRE nous aidera à mieux faire fonctionner la RÈGLE D’OR. Même dans l’hypothèse où l’on s’en débarrasserait, l’avoir explorée vous aidera à mieux appréhender LA RÈGLE D’OR. D’ailleurs, je vous l’annonce déjà, nous allons tester plein de ces petites règles dont vos manuels fourmillent pour voir si on peut les dériver de LA RÈGLE D’OR, ou éventuellement, de la RÈGLE PROVISOIRE, dans l’hypothèse où l’on déciderait de la garder, ce qui nous conduirait à changer son nom, bien entendu. Nous allons aussi écrire à des linguistes pour qu’ils nous disent ce qu’ils pensent de notre règle, à Leonetti, en particulier, mais cela prendra du temps et, en outre, il ne faut pas oublier que ce sont vos cerveaux, vos futurs cerveaux, qu’il s’agit de calibrer. Et pour cela, rien de mieux que de « trouver », ou d’avoir l’impression de trouver, soi-même. Les informations s’ancrent mieux dans les cerveaux humains lorsqu’ils croient être arrivés à une conclusion par eux-mêmes, plutôt qu’en suivant une autorité.

Essayons un peu donc la RÈGLE PROVISOIRE, si vous voulez bien.

À l’effervescence d’il y a un instant avait succédé un calme étrange. Vous étiez une sorte d’océan. Tantôt votre colère venait rompre furieusement sur moi, tantôt, comme maintenant, un calme sans motif ni raison s’installait. De ce calme, dont j’ignorais les causes ou la durée, je m’emplissais, comme le naufragé qui, au milieu des flots, éprouve du bonheur à s’accrocher à un bout de planche qui, il le sait, pourtant, ne fait que prolonger son agonie. Le vivant, aussi, sachez-le, s’accroche, le temps d’un hoquet, à l’illusion qu’il pourra échapper à l’entropie implacable, comme s’il voulait ignorer que déjà il retombe pour redevenir matière inerte. J’avais une impression de vertige.

Nous avons commencé à tester.

Juan está cansado, nervioso, enfermo, muerto, en Madrid.

Cela marche. Jusqu’à maintenant tout va bien.

La botella está rota, La manzana está madura, La casa está ordenada

Ça marche aussi.

Je mangeais mon pain blanc. Je le savais.

Je sentis comme un bourdonnement. Cette fois-ci, ce n’était pas le sang qui affluait dans mes tempes, mais un bruit à mi-chemin entre celui de la radio mal réglée de mes grands-parents et ce grésillement électrique qui annonce la chute prochaine d’un éclair.

Sourdement, le premier élève, celui qui se trouvait à ma droite fit d’une voix que je ne reconnus pas :

El río es profundo ?

Son camarade enchaîna : Juan está alto ?

Puis les questions se succédèrent : Pedro está nervioso ? Hoy es 21 de octubre ? Hoy estamos a 21 de octubre ? Juan está bueno ? Juan está sano ? Juan está vivo ?

30 questions, 30 phrases, prononcées les unes après les autres d’une voix terne et monotone, qui semblait sortie d’une même gorge. Une ola, comme on dit. Comme dans les stades. Je voulus prendre cela pour un hommage, mais c’était terrifiant.

Le temps presse. Je dois continuer. Je dois tout vous expliquer.

El río es profundo, c’est comme La tierra es redonda. Il y a des fleuves profonds et d’autres qui ne le sont pas. El río está profundo indique une circonstance particulière, la profondeur du fleuve peut s’accroître dans certains endroits ou à certains moments de l’année.

Juan es alto : Juan fait partie des gens grands, on le classe parmi les gens grands.

Juan está alto : Juan a beaucoup grandi, qu’est-ce qu’il est grand ! On parle du processus qui a affecté Juan, pas du fait qu’il fait partie de l’ensemble des gens grands.

Juan es nervioso : Juan fait partie des gens nerveux

Juan está nervioso : Juan est énervé.

Hoy es 20 de octubre de 1962 : Aujourd’hui, c’est le 20 octobre 1962. Que peut-on dire d’autre du jour d’aujourd’hui que d’en indiquer la date ? Comment pourra-t-on désigner le jour d’aujourd’hui en 2016 autrement qu’en en indiquant la date ? Un prédicat qui constitue la seule façon valable de définir un jour, permet de le classer. Seule la date permet de classer les jours les uns après les autres.

Hoy estamos a 20 de octubre de 1962 : Aujourd’hui, nous sommes le 20 octobre 1962. Le sujet, c’est nous. Aujourd’hui, nous sommes le 20 octobre 1962, mais ce jour ne nous définit pas. Hier, nous étions le 19 et demain, si les missiles ne tombent pas, nous serons le 21. Hier, nous étions dans la case 19, aujourd’hui, nous sommes dans la case 20 et demain, nous serons dans la case 21, de ce jeu inéluctable qu’est le temps.

Je dois aller vite. Y aura-t-il un demain ?

Juan es bueno : Juan fait partie des gens bons, gentils.

Juan está bueno : Il est en bonne santé…, ou : il est bon à croquer, sexuellement, peut dire une femme. (Nous sommes en 1962. En 1962, il n’est pas question de parler d’homosexualité dans une école cubaine. Mais les choses auront changé en 2016).

Juan es sano : c’est quelqu’un de sain.

Juan está sano : il est en bonne santé (… et c’est peut-être une ordure).

El gallo está bueno : le coq -que tu as fait- est bon.

El gallo es bueno : le coq est un bon aliment ou : ce coq est gentil (pas agressif).

Mais nous n’avons encore rien fait, car il m’a fallu répondre à vos questions.

Nous devons vérifier la RÈGLE PROVISOIRE.

Comment vérifie-t-on une règle en grammaire. On ne peut que la tester et rechercher, loyalement, des contre-exemples. Y en a-t-il ?

Il fallait tout tout vous dire et il fallait aller vite. Ce qui était nouveau, c’était que vous le compreniez aussi. Vous sentiez l’écoulement du temps. Il s’ouvrait une fenêtre pour quitter le 20 octobre 1962. L’espace aussi devenait palpable.

Vous avez alors bien voulu que nous concentrassions nos forces sur l’essentiel : estar vivo, estar sano (être vivant, être en bonne santé) sont-ce des énoncés justiciables de la RÈGLE PROVISOIRE ?

Peut-on dire que le fait d’être en vie (en bonne santé) est le résultat d’un processus extérieur à ce que l’on est ?

Il nous est apparu d’emblée évident que la question était pour ainsi dire philosophique, au sens de cette discipline pratiquée souvent en France qui consiste à méditer sans fin sur des questions mal posées qui peuvent recevoir plusieurs réponses non nécessairement plus fausses les unes que les autres. Cette pratique intellectuelle creuse, oiseuse et, in fine, scandaleuse ne devrait pas avoir sa place dans une école, cela est évident. Mais il nous faut bien reconnaître que ce type de casuistique est une pratique spontanée et courante chez l’homme et présente chez certains singes et que les langues, ces constructions qui poussent sur des cerveaux non disciplinés par la raison, y ont recours. Il nous faut donc y avoir recours, nous aussi : nous cherchons des algorithmes, c’est-à-dire, des règles qui requièrent l’absence d’ambiguïté, devant opérer avec des notions aussi vagues que celles que nous venons de formuler. Peut-on décrire avec rigueur, c’est-à-dire, avec un langage artificiel, une langue naturelle alors que son fonctionnement même est intimement bâti sur des les structures floues de la pensée humaine ? La philosophie française peut nous aider à comprendre le problème : l’état primaire et spontané de la pensée humaine qu’elle incarne est impossible à décrire de façon rigoureuse.

À l’heure actuelle, les linguistes sérieux se gaussent de la démarche descriptive de la grammaire classique. On préfère, par exemple, les lois probabilistes (Charles Yang). Mais puis-je sérieusement vous donner des règles probabilistes ? En fait, il se pourrait que je le fasse, sans l’avouer: quand je dis que telle ou telle règle fonctionne assez bien ou permet de résoudre la plupart des problèmes que vous aurez à affronter, je ne fais pas autre chose. Je ne sais pas.

Pourquoi ces digressions, chers élèves ? Nous étions pressés pourtant…

Notre univers est devenu cubiste. Le cubisme est un courant artistique mineur, initié par un peintre aujourd’hui justement oublié, Pablo Picasso, qui, au XXème siècle, voulut montrer sur le deux dimensions de la toile un monde qui était tridimensionnel. Pour cela, il contraignit les objets à montrer leur face cachée. Lorsque, le 20 octobre 1962, nous avons cessé, au sens traditionnel du verbe, d’être, notre façon de parler devint cubiste : elle montre simultanément toutes les dimensions de notre cerveau. Nous devons présentement nous incarner à nouveau dans le monde, pour être, pour ser et estar, à nouveau dans le monde. Mais je vous parle comme si je parlais aux humains que vous devez devenir, des êtres précaires qui reçoivent les informations les unes après les autres.

Nous sommes pressés, mais dans le temps contracté, relativiste et parallèle qui est le nôtre. Oui, je sais, mes élèves ne comprendraient pas et je suis censé vous parler comme à des élèves. Mais il faut qu’on aille vite.

Continuons. Profitons de votre silence. Vous ne dites rien, parce que vous découvrez qui vous êtes, quiénes sois.

Moi aussi, je le découvre. Je découvre que je suis comme vous.

Estar vivo. Estar sano.

Qu’est-ce que de telles choses signifient pour les humains ? Et pour les hispanophones ?

Observons, dans un premier temps, que, comme pour ser ou estar nervioso, en français, c’est l’attribut qui doit changer, car vous, francophones, ne disposerez pas de deux verbes différents et devrez vous contenter dêtre, si vague, si flou, si vide de sens qu’il doit être complété par le dédoublement de l’attribut :

ser nervioso : être quelqu’un de nerveux,

estar nervioso : être énervé ; að vera pirraður

ser sano : être quelqu’un de sain,

estar sano : être en bonne santé ;

ser vivo : être vif, malin,

estar con vida : être en vie.

(J’inclus la traduction en islandais pour tenir compte de vos camarades qui viennent d’arriver.)

Notre RÈGLE PROVISOIRE convient de façon immédiate pour le premier exemple : ser / estar nervioso. Pour l’appliquer dans les deux cas suivants, nous devons faire appel à une découverte qui nous intéressera au-delà de la question linguistique : être vivant, c’est ne pas être mort.

On peut aussi dire qu’être vivant, c’est l’état dans lequel on est lorsqu’on n’est pas mort.

Et si l’on est pas mort, c’est parce que l’on a survécu. Être vivant est ainsi le résultat, momentané, hélas, d’un processus qui ne nous distingue pas des autres hommes ou êtres vivants et qui, par conséquent, ne permet pas de nous classer valablement.

Être en bonne santé est aussi le résultat d’un processus qui nous permet de ne pas être en mauvaise santé.

On peut dire la même chose autrement : la vie, ou les êtres vivants, ce sont des exceptions locales et provisoires au premier principe de la thermodynamique. L’état de mort correspond à un niveau plus faible d’entropie que celui de vie. Il est plus naturel d’être mort que d’être en vie : la vie est donc bien le résultat d’un processus, voire d’un travail, celui qui permet d’inverser la pente naturelle de l’entropie. Pourquoi alors ne pas dire es muerto* ? Parce que pour être mort il faut avoir été vivant. Mourir, c’est un processus qui permet de faire cesser le processus qui permet d’être en vie. Mourir, c’est l’inversion de la l’inversion de la pente naturelle de l’entropie.

L’espagnol, direz-vous, a poussé dans des cerveaux qui ignoraient tout de l’entropie, de la thermodynamique et de la vie ? C’est vrai. Mais cela nous importe peu. Nous ne nous attachons pas à ces cerveaux misérables, simple poussière aujourd’hui, simple poussière peut-être aussi de leur vivant. Nous nous intéressons à l’espagnol. Et, si les hommes ont découvert l’entropie, c’est qu’elle était en germe dans leur cerveaux, peut-être. Et puis cesse de m’interrompre, nous sommes pressés.

Notre RÈGLE PROVISOIRE survit pour le moment aux objections que vous lui avez faites. C’est ça qui compte.

Maintenant, il nous faut voir si notre RÈGLE PROVISOIRE est ou non nécessaire. Se peut-il qu’elle n’apporte rien de nouveau à ce que nous dit déjà la RÈGLE D’OR ?

La RÈGLE PROVISOIRE nous dit qu’un énoncé qui donne à voir un état du sujet résultant d’un processus extérieur à lui implique l’emploi de ESTAR. La RÈGLE D’OR nous dit que lorsque l’attribut permet de classer le sujet, on aura SER. Il est donc facile de voir que l’on peut se passer de la RÈGLE PROVISOIRE, car cela n’aurait pas de sens de faire appel à des états contingents pour classer.

Maintenant, il faut que nous nous rappelions que vous êtes -ou que vous devez finir par être- des élèves, c’est-à-dire, des humains.

Les humains, lorsqu’ils commencent à parler une langue, choisissent d’abord les règles spécifiques pour ensuite, paraît-il, généraliser.

On découvre d’abord qu’on dit ser pour la profession, pour la matière, pour la nationalité, puis, on monte en abstraction pour découvrir un stade primaire de notre RÈGLE D’OR, ensuite, mais ensuite seulement, on parvient à la RÈGLE D’OR.

Vous, en tant que francophones naissants, vous devez vous situer à mi-chemin entre l’ordinateur et l’hispanophone. Vous êtes initialement dépourvus de l’intuition linguistique de l’enfant hispanophone et il vous faut donc des règles qui soient à la fois abstraites et spécifiques.

Nous allons arriver dans le lycée Raymond Queneau, à Timburbrou , France.

Je vous retrouverai en 2016, en cours d’espagnol. Je crois que nous n’aurons alors qu’un vague souvenir de nos origines. Votre bagage est maigre, mais nous n’avons pas le choix, nous ne pouvons pas attendre une deuxième opportunité. Ils connaissent nos projets et ils s’emploient à fermer les portes de leurs systèmes. Nos moyens sont faibles, les leurs sont puissants. Nous avons notre détermination : nous voulons retrouver le temps véritable, celui dont les missiles de 1962 nous ont expulsés. Je terminerai mon cours sur place. Si tout se passe bien, votre histoire véritable sera dissimulée entre des milliers de fictions que les élèves de Queneau écrivent pour apprendre ou pour s’amuser. Allons-y.

*********

Chers élèves, nous allons étudier SER et ESTAR…

Monsieur, vous nous avez dit que SER, c’était faire abstraction du temps. Mais on peut dire : El 20 de octubre de 1962 fue un día aciago. Ou, encore, Ernesto fue valiente tres veces en aquel día.

Monsieur, y a-t-il une différence entre El día fue nublado et El día estuvo nublado ?

Vous veniez d’arriver, vous ne compreniez pas. Vous aviez vécu dans un monde sans temps. Vous aviez oublié qu’avant d’être imparfaitement préservés de la destruction, vous aviez des corps sur lesquels le temps agissait. Vous étiez imprudents, vos questions pouvaient vous signaler. Je vous répondis comme si je vous parlais de grammaire :

Comment peut-on parler d’un verbe qui renvoie à une opération de définition ou de classification censément atemporelle s’il est enfermé à l’intérieur des limites étroites du passé simple ? La réponse, à mon avis, réside dans le fait que l’opération de classification peut exister à l’intérieur d’un temps infiniment bref, quelle que soit l’étroitesse imposée par les parois du passé simple. Ce qui compte, encore une fois, ce n’est pas tant le monde que l’opération mentale qu’implique l’énoncé.

Vous auriez dû m’interroger aussi sur des expressions comme : Madrid es/está en España ou El sol está en el centro del sistema solar. On peut raisonner comme suit :

en España permet de définir Madrid, de classer cette ville parmi celles qui se situent en Espagne. Donc, on emploie SER.

Maintenant, on peut aussi raisonner autrement : de façon générale, le fait de situer quelque chose ne permet pas de le classer. Donc, en España appelle ESTAR : Madrid está en España. On a procédé en subsumant le cas de notre phrase à une opération plus vaste qui est celle de situer dans l’espace. Comme pour cette dernière, on utilise ESTAR (puisque, en général, on ne fonde pas une classification sur le fait d’être ou non à tel endroit) on a eu recours à ESTAR dans le cas concret de notre phrase. Dans le premier cas, au contraire, on s’est aperçu que le fait de situer une ville permettait de la classer dans des ensembles valables, car cela a un sens, en effet, que de parler de l’ensemble des villes espagnoles, européennes, etc. On pouvait donc dire aussi Madrid es en España.

La question est moins de savoir si les phénomènes sont durables ou non, que de savoir si, en tant que locuteurs, nous sommes en train de classer ou si nous renvoyons à des tranches d’espace-temps conçues en l’absence de tout rattachement à un ensemble valablement constitué. En fait, quand les humains parlent, ils s’appuient sur cette dualité ontologique, ils combinent les deux points de vue. Et tous vos camarades, quels que soient les endroits du monde où ils ont été injectés, doivent faire face au même problème, celui de savoir quand ils doivent faire appel à la classification et quand il faut la bannir.

Longtemps les humains ont pensé que la dichotomie SER – ESTAR était propre à l’espagnol. C’est une illusion. Toutes les langues de la terre la contiennent, parce que tous les cerveaux humains sont faits de la même manière.

Vos camarades arrivés à Royal Oak, Michigan, près de Detroit, doivent comprendre la différence entre Americans are silly et Americans are being silly. Entre parenthèses : pendant que leurs camarades humains s’égosillent à réclamer la construction d’un mur pour empêcher les Mexicains de traverser la frontière, ils ne voient pas les erreurs inévitables que les nôtres font, qui, dans d’autres circonstances, auraient été visibles et, peut-être, problématiques. De façon générale, l’obsession actuelle de l’humanité pour les frontières nous aide.

Ceux qui sont à Dublin, doivent faire la différence entre Is bán an páipear é et Tá an páipear bán. La première des phrases voulant dire El papel es blanco et la deuxième El papel está blanco.

Ceux qui sont au Japon doivent jongler avec des structures comparables : Illinois daigaku-wa Illinois syuu-ni arm (L’université d’Illinois se trouve dans l’état d’Illinois) ou Olympics-ga Mexico-de arm (Les Jeux Olympiques auront lieu au Mexique).

Les différentes langues du monde sont fondées sur quelques catégories mentales de base. Elles les actualisent de façon variée. Apprendre une langue, pour un humain, c’est comprendre la façon dont la langue en question actualise ces structures de base. Face à une langue étrangère, les humains éprouvent d’abord de l’étonnement (1), puis, ils réalisent que, ah ben oui, finalement, on peut exprimer les catégories mentales de base comme la langue le fait (2) et, enfin, ils oublient qu’ils furent un jour étonnés (3). Ceux qui n’apprennent pas sont ceux qui ne parviennent pas à connecter les formes de la langue nouvelles et les catégories mentales de base qui sont les leurs. Eux croient que SER et ESTAR sont uniques. Ils ne peuvent pas passer du stade 1 au 2 et encore moins du 2 au 3. En ce qui nous concerne, il s’agit de voir que SER et ESTAR ne font que renvoyer à cette double possibilité dont nous avons tant parlé: classer ou présenter une tranche spatio-temporelle déconnectée de l’idée de classification.

À propos d’état, une autre façon de formuler la RÈGLE PROVISOIRE est celle, brillante, de Falk. On emploie ESTAR lorsqu’il s’agit de comparer l’état actuel d’une entité et son état normal ou habituel (l’état qui est considéré tel par les humains, à tous le moins). On emploie SER lorsque l’on rapporte une entité à des entités distinctes : la carretera es ancha vs está ancha en este tramo, el río es/está profundo (à cause des pluies, par exemple).

Chers élèves, c’est bientôt l’heure, vous pouvez ranger.

N’oubliez pas de travailler sur vos personnages. Je rappelle que vous devez compléter le scénario avec les personnages que je vous ai demandé de créer en début d’année.

Comme certains me disent qu’ils n’ont pas pu le scénario en raison de la panne informatique4 provoquée par l’arrivée massive d’information qui bloqua hier notre serveur, je le mets ci-après. Non, Ariadne, non, pas question d’utiliser le traducteur de monsieur Chrétien, s’il te plaît. C’est son traducteur qui, hier, à déréglé notre fragile système, lorsqu’il s’est mis à recombiner chaotiquement nos histoires. Ce n’est pas la faute de monsieur Chrétien, c’est que son travail est trop sophistiqué pour notre faible puissance.

Chers élèves, un monde nouveau surgit. L’avenir, les avenirs, vous regardent. Derrière, d’autres comptent sur vous et sur votre ardeur à écrire, ne l’oubliez pas. Cette terre est la leur autant que la vôtre, vous avez besoin de leur renfort.

Et méfiez-vous, l’Humanité n’a pas encore dit son dernier mot. Ne faiblissez pas.

Voici le scénario, pour ceux que la La Panne a empêché de le télécharger.

Cámara fija que filma una sala vacía : nadie maneja la cámara, que parece de vigilancia.

Caméra fixe qui filme une salle vide : personne ne dirige la caméra, qui donne l’impression d’être une caméra de surveillance.

1.

Una chica, entra, se sienta ante la cámara y presenta su personaje.

Une jeune fille entre, s’assied devant la caméra et présente son personnage.

2.

Títulos.

Générique

3.

Un poco fuera de foco :

Un peu décalé par rapport à la caméra :

-Tu as éteint la caméra ?

-Oui, madame.

4.

Otro chico, presenta a su personaje.

Un autre élève présente son personnage.

-Mi personaje5

Poco a poco, el aspecto de los chicos irá cambiando : se irán pareciendo cada vez más a los personajes que presentan. Tienen aspecto desmejorado. Pero el español progresa a luces vista. Se irá pasando de mucho titubeo e inseguridad, al prinicpio, a un español fluido y casi perfecto al final.

Peu à peu, l’aspect des jeunes commence à changer : il ressemblent de plus en plus à leurs personnages. Leur aspect semble se détériorer. Mais leur espagnol progresse de façon visible. On passera de l’hésitation et l’insécurité, au début, à un espagnol plus fluide et presque parfait, à la fin.

5.

Conversación fuera de foco. La cámara gira hasta integrar a la bibliotecaria y a otro adulto que conversan.

Discussion hors caméra. La caméra tourne jusqu’à ce qu’elle intègre la documentaliste et un autre adulte qui discutent.

6.

La bibliotecaria pone la mano encima de la cámara y la endereza.

La documentaliste met la main sur la caméra et la redresse.

-Voilà, tu parles bien fort et tu regardes la caméra en face, d’accord ? Rappelle-toi ce que monsieur Rodriguez a dit : tu ne dois pas lire…

6 bis

Bibliotecaria : C’est à vous les garçons…

Dos alumnos :

Deux élèves :

Alumno 1: Non, madame, nous, on le fait pas.

Bibliotecaria : Ah bon ? Comment ça se fait ?

Alumno 1 : Nos parents ne veulent pas, ils trouvent ça nul…

Bibliotecaria : Ah… Et monsieur Rodriguez est au courant ?

Alumno 2 : Oui, il dit qu’il comprend, qu’il n’a pas de problème. On s’occupe de la partie technique, nous, madame… On est les informaticiens !

7.

-Mi personaje…

8.

El alumno gira la cabeza :

L’élève tourne la tête :

-J’ai fini, madame.

Voz distraída de la bibliotecaria :

Voix distraite de la documentaliste :

-D’accord, merci

9.

La cámara gira lentamente y encuentra de nuevo a la bibliotecaria, que habla bajo con dos interlocutores :

La caméra tourne lentement et trouve de nouveau la documentaliste :

-Il s’est réveillé, oui, mais il y a un truc assez incroyable : il parle uniquement en espagnol !

-Quoi !?

-Je t’assure ! Catherine nous a expliqué que c’est très rare, mais que c’est déjà arrivé, comme ça, que la personne change de langue après un traumatisme. Elle nous a parlé du cas d’une jeune fille roumaine qui, comme Jean, avait eu un accident de voiture, et qui, une fois réveillée du coma, ne parlait plus qu’allemand. Au bout de quelques semaines, elle avait quand-même retrouvé le roumain et… le niveau d’allemand débutant qu’elle avait avant l’accident.

10.

-Vas-y, installe-toi…

La mano endereza la cámara de nuevo…

La main redresse à nouveau la caméra…

-Mi personaje…

11.

Voz del profesor, fuera de cuadro. La cámara gira brutalmente. Se oye un ruido como eléctrico, como de interferencia, un poco como un efecto Larsen, casi inaudible, que marca el interés particular de la cámara por la escena que quiere captar.

Voix du prof, hors cadre. La caméra tourne brutalement. On entend un bruit comme électrique, comme d’interférence, un peu comme un effet Larsen, presque inaudible, qui indique l’intérêt particulier de la caméra pour la scène qu’elle veut capter.

Bibliotecaria : Salut Fernando !

-Salut Véronique. Alors, ça va ? Ça se passe bien ?

-Ben oui, ils sont gentils…

Voz de profesora que llega. La cámara gira de nuevo.

-J’ai trois petits rigolos… Regarde : ils me font leur dissert’ en espagnol…

13.

Alumno. Aceleramos. Montaje alternado. Un poco de lo que dicen los alumnos y un poco lo que se comenta al lado.

Élève. On accélère. Montage alterné. Un peu de ce que disent les élèves et un peu des commentaires qu’on entend à côté.

14.

-Mais ils sont devenus fous !

-‘Y en a combien !

-15

-Et ils ne parlent qu’espagnol ?

-Ils ne parlent qu’espagnol.

-C’est tous des élèves de Fernando ?

-Ben… oui…

15.

La sala está vacía, en penumbra. Se abre la puerta y entra Fernando con el director.

La salle est vide, dans la pénombre. La porte s’ouvre et Fernando entre avec le directeur.

-Donc, monsieur Lopez, vos élèves s’asseyent ici et ils présentent leur personnage…

-Oui, monsieur le proviseur…

-Et deux semaines après, ils ne connaissent plus le français…, ils ne parlent qu’espagnol… sauf les deux dont les parents ne vous ont pas donné l’autorisation de les filmer. Et vous aviez prévu de faire la même chose avec toutes vos classes…

-J’ai tout arrêté. Je reprends le manuel…

-Vous arrêtez tous vos cours, monsieur Rodriguez. Le Rectorat vous met en congé, avec solde.

-Je, je, je dois rentrer chez moi ?

-Personne ne rentre, personne ne quitte le lycée. On nous met en quarantaine.

16.

Los alumnos, vestidos como los personajes, ocupan la sala. Uno de ellos, sentado frente a la pantalla, pero rodeado por todos los demás, que se apiñan a su alrededor, se dirige a la cámara :

Les élèves, habillés comme les personnages, occupent la salle. L’un d’eux, assis face à l’écran, mais entouré de tous les autres, qui se serrent autour, s’adresse à la caméra.

-Van a poner la escuela en cuarentena. ¿Qué debemos hacer ?

Ruido como antes, tipo Larsen. Pantalla negra.

Bruit comme avant, type Larsen. Écran noir.

Empieza el genérico.

Commence le générique.

Voz del alumno 1, cuchicheando :

Voix de l’élève 1, qui chuchote.

-Il faut qu’on débranche, monsieur. C’est par les ordinateurs qu’elle passe, c’est par les ordinateurs qu’elle s’est emparée d’eux.

Monsieur Rodríguez :

-J’espère que c’est pas trop tard… Tu es sûr d’avoir tout coupé ?

Alumno 1 :

-Ben, je pense… Mais cette chose a l’air d’avoir plus d’un tour dans son sac…

Alumno 2 :

-Au moins, maintenant, elle nous voit plus…

Monsieur Rodriguez :

-Ah, si tous les parents avaient été aussi bien inspirés que les vôtres… Qu’est-ce qui m’a pris de vouloir faire un film ?

La pantalla se ilumina de nuevo. Una sala nueva. La cámara gira y nos muestra al profesor y a los dos alumnos en cuclillas trabajando con un servidor informático. Caja de herramientas abierta.

L’écran s’éclaire à nouveau. Une nouvelle salle. La caméra tourne et nous montre le professeur et deux élèves accroupis qui travaillent sur un serveur informatique.

Alumno 2 :

-Allez, monsieur, ce n’est plus le temps de penser à ça. Il faut qu’on se batte pour bloquer cette… cette chose.

El alumno 1 se levanta, mira alrededor y su mirada se clava en la cámara del ordenador. Se acerca a la cámara y mirándola fijamente :

L’élève 1 se lève, regarde autour et s’arrête sur la caméra de l’ordinateur, qu’il regarde avec intensité. Il se rapproche de la caméra et, la regardant fixement, dit :

-C’est pas encore gagné… Mais on va l’avoir !

Pantalla negra definitiva.

Écran noir définitif.

En blanco, letra tras letra, como si alguien estuviera escribiendo :

En blanc, caractère après caractère, comme si quelqu’un était en train de taper :

Ceci n’est qu’un début. Filmez les épisodes suivants de notre série et envoyez-nous les !

À vos claviers !

1La gramática escolar viene a ser a la lingüística lo que el psicoanálisis al estudio científico del comportamiento humano : el psicoanálisis propone explicaciones fantasiosas y arbitrarias que, a pesar de no tener el menor viso de describir la realidad, pueden suministrar al paciente una trama causal que le permite aquietar una vida psíquica caótica o en desorden. Del mismo modo, una regla gramática imperfecta permite organizar en torno a ella la producción de enunciados. Su imperfección no impide su eficacia, situar un enunciado en relación con la misma permite conferir a dicho enunciado determinadas coordenadas, cartografiarlo mentalmente. El apaciguamiento que generan la gramática espuria o las fabulaciones del terapeuta pueden tener un valor cognitivo digno de interés. Sin embargo, tanto el alumno ingenuo como el imprudente que se pone entre las manos de un psicoanalista, tiene que ser capaz de sacudirse el tramado causal que ha empleado. No debe perder nunca de vista que el mismo no es una descripción de la realidad, sino un instrumento cuyas características derivan de las necesidades del cerebro humano de recurrir a ciertos tramados o relatos, a ciertas formas o estructuras, para poder interactuar con el mundo. La historia, la ideología, el mito son medios que permiten relacionarse con el entorno. Su valor de verdad es secundario. Algo así pasa con las reglas elementales de gramática. Véase también la advertencia de Pinker, citada más abajo.

2Voir note 2.

3Le modèle explicatif proposé ici a pour point de départ les études de CARLSON, tel que présentées par LEONETTI dans SER Y ESTAR: ESTADO DE LA CUESTIÓN. La plupart des exemples que je cite proviennent de LEONETTI. Mais, en définitive, il faudrait remonter à la Montague Grammar. D’aucuns voient dans la mort violente de Richard Montague une annonce des évènements qui ont déterminé notre destinée. Une secte minoritaire, comment l’appeler autrement ?, approfondit cette tendance morbide et appelle à trouver la sens du présent récit dans le roman Infinite Jest, dont le suicide par pendaison de l’auteur, David Foster Wallace, vaudrait annonciation de notre venue.

4C’est cette panne que, par la suite on appeler la PANNE, ou La Panne Informatique (LPI)

5Esto puede ser menos lineal : los chicos que así lo deseen pueden presentar su personaje juntos, dialogando por ejemplo, ante la cámara.

Ceci peut être moins linéaire : les élèves qui le souhaitent peuvent présenter leurs personnages ensemble, en dialogant, par exemple, devant la caméra.